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AGASAJO ANUAL 2009
Palabras del Presidente del Comité Central Israelita del
Uruguay
Cr.
Marcos Israel
En nombre del Comité Central Israelita del Uruguay y de sus
instituciones miembros, les damos la bienvenida y reciban
nuestro agradecimiento por acompañarnos.
El año que estamos cerrando ha sido un año de
extraordinaria intensidad en el ejercicio de la democracia
para todos los uruguayos, reconfirmando nuestra cultura
cívica en toda su dimensión.
Creo que todos hemos sentido esa sensación tan especial, tan
peculiar de satisfacción, de
alegría personal y colectiva que nos brinda a los uruguayos
el acto de votar.
Queremos felicitar al actual gobierno por su gestión y
desear una buena gestión al presidente electo y su próximo
gobierno. Esperamos también, como la gran mayoría de los
uruguayos, que se construyan espacios de encuentro cada vez
mayores entre las diferentes fuerzas políticas y sociales.
Durante el próximo año, el Comité Central Israelita estará
cumpliendo 70 años desde su fundación en 1940.
70 años que festejaremos de diversas maneras a lo largo del
2010.
Han sido al día de hoy, 69 años representando a la comunidad
judía del Uruguay, local e internacionalmente. Una
colectividad que se va acercando a los 100 años de vida
organizada.
Han sido 69 años de lucha ininterrumpida por nuestras
convicciones, de lucha contra el antisemitismo y otras
formas de racismo y discriminación. Lamentablemente esta
lucha no cesa. Estos flagelos no han podido ser doblegados a
pesar de los esfuerzos de muchos.
Recordábamos el 10 de diciembre pasado – en el marco del
seminario de presentación del Plan Nacional contra el
Racismo y la Discriminación organizado por el Ministerio de
Educación y Cultura - que se estaban cumpliendo 61 años de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
declaración
realizada como corolario, como reacción, a los
incalificables crímenes ocurridos durante la Segunda Guerra
Mundial.
Actos de barbarie
que tuvieron como materia prima esencial al racismo,
principalmente el antisemitismo, y a la discriminación
institucionalizados. Racismo y discriminación constituidos
en políticas de Estado, por gobiernos totalitarios.
61 años después todavía quedan regímenes en los que el
racismo, el antisemitismo y la discriminación siguen siendo
políticas de Estado.
Uno de los sueños de los padres del sionismo político fue
la normalización de la vida de los judíos una vez que se
recreara el Estado de Israel. Ese sueño incluía la
desaparición del antisemitismo. Esta gran aspiración
aún no se ha cumplido. Intereses de naciones poderosas se
han interpuesto y han conseguido mantener encendida la llama
del antisemitismo, así como de otras formas de racismo y
discriminación.
Esta circunstancia ha impedido la convivencia pacífica en el
Cercano Oriente.
La comunidad judía del Uruguay ha anhelado desde siempre la
paz. Ya no como una cuestión de principios, sino como una
cuestión existencial.
Es difícil encontrar palabras para expresar hasta qué punto
cambiarían nuestras vidas si el conflicto entorno a Israel
desapareciera. Créannos que nuestras vidas serían
diferentes.
Este sentimiento y este anhelo, chocan con una realidad que
nos es impuesta.
Desde el momento mismo en que la idea de la refundación de
un Estado Judío comenzó a parecer realizable, dirigentes
políticos de los
países árabes la
combatieron, introduciendo el odio en esa lucha, utilizando
el odio como política de Estado y educando a sus pueblos en
él.
A casi un siglo de comenzada esta prédica, tenemos mucho de
que preocuparnos. Es por eso que estamos atentos a cada cosa
que pasa, a cada gesto que se emite a nuestro alrededor,
para hacer entender a quienes nos rodean, la verdadera
naturaleza de los problemas que nos aquejan en este
sentido.
La ONU fue creada inmediatamente después del cataclismo de
la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de evitar nuevas
guerras, así como de canalizar los conflictos en forma
pacífica. Está claro que no se ha logrado este objetivo.
Pero no sólo eso, sino que la ONU se ha transformado en un
campo de batalla diplomático.
Así como algunos entienden que la guerra es la política
seguida por otros medios, otros hacen de la política, la
guerra seguida por otros medios. Y la cultivan en cada
encuentro, en cada conferencia, cualquiera sea el tema.
Es por eso que reconocemos
la posición de nuestro gobierno en los
acontecimientos de los últimos meses en el Consejo de
Derechos Humanos y en la Asamblea de Naciones Unidas,
mostrando
un camino
independiente por donde se puede cambiar la historia.
Es en este mismo sentido que hace algunos días le hemos
recordado al gobierno amigo de Brasil, que los 50 millones
de muertos que tuvo la humanidad al cabo de la Segunda
Guerra Mundial, vinieron después que la comunidad de
naciones eligió desatender las señales muy claras que el
régimen nazi emitía azuzando el odio, protagonizando una
carrera armamentista y expresando sus designios con toda
claridad a quienes quisieran oírlos.
Por tanto, dejamos constancia de la responsabilidad que le
cabe a cada nación al día de hoy, de atender las amenazas
que se emiten en la actualidad por países como
Irán, que protagoniza una carrera armamentista, que niega
los crímenes del pasado negando el Holocausto y que
promete -también con toda claridad-, borrar a
Israel del mapa.
Seremos reiterativos en esta denuncia hasta que desaparezca
el peligro.
A los amigos de los medios de difusión, les expresamos una
vez más la importancia que para nosotros tiene el trabajo
que hacen y el rol que cumplen en esta sociedad abierta y
democrática que tenemos los uruguayos.
Pedimos su comprensión para con nuestra sensibilidad
–sensibilidad especial que compartimos con otras víctimas de
racismo, discriminación o violación de derechos humanos-.
Sabemos que no es sencillo para quienes no han padecido
estos problemas ni están en contacto estrecho con alguna de
las minorías objeto de ellos, entenderlos cabalmente, pero
nosotros redoblaremos el esfuerzo para que puedan
comprendernos y les pedimos que nos abran sus puertas para
poder hacerlo.
Los medios de difusión juegan un papel muy importante
también en este terreno.
Finalmente, cuando estamos al fin de este año 2009, estamos
también celebrando la festividad de Januka, la fiesta de las
luminarias, que conmemora el heroico levantamiento de los
macabeos contra el imperio griego, en una de las tantas
luchas que hubo de librar el pueblo judío contra naciones
poderosas para preservar su soberanía, su cultura y sus
creencias.
Al momento de elevar nuestro deseo de un año 2010 en paz y
próspero para todos los uruguayos, antes de levantar
nuestras copas queremos recordar a los compatriotas que
están padeciendo las inundaciones.
Sabemos que varias de nuestras instituciones comunitarias
–fieles a su larga tradición de solidaridad- están brindando
toda la ayuda que pueden. Las instamos a que lo sigan
haciendo ya que el problema no ha cesado.
Los invitamos a decir lejaim, por la vida, por un 2010 pleno
de esfuerzos y logros, de superación individual y colectiva.
Muchas Gracias
Montevideo, diciembre de 2009
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