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17/05/2018

El País, por Ana Jerozolimski

Gaza e Israel, entre Hamas y la verdad






Quisiera creer que la deformación de la verdad sobre lo que ha ocurrido estos días en la frontera entre Israel y la Franja de Gaza se debe simplemente al hecho de que ninguna democracia normal puede realmente entender lo que vive Israel, teniendo de vecino al grupo terrorista Hamas.

Numerosos titulares acusaron a Israel de haber cometido una "matanza" y de haber asesinado palestinos "disparando a mansalva". La tendencia es a dar crédito absoluto a lo que dicen los palestinos. Y cuando Israel retruca, son "excusas" o "propaganda".

Pues es interesante lo que admitió este miércoles uno de los propios miembros del liderazgo de Hamas en Gaza, Salah Bardawil. En una entrevista televisiva concedida en Gaza, declaró: "De los 62 palestinos que murieron como mártires estos últimos días, 50 eran de Hamas".

¿Cómo? ¿No eran civiles?

Quisiera aclarar que mi intención aquí no es alegar que no hubo 62 muertos, ni por cierto celebrar que los haya habido. Mi intención es desenmascarar a Hamas, una organización terrorista que gobierna la Franja de Gaza desde hace casi 11 años, que no ha dedicado ningún esfuerzo a ayudar a la población, optando por destinar sumas millonarias a cavar túneles hacia Israel para intentar cometer atentados.

Inclusive ahora, este martes, cuando aún en medio de los tumultos Israel quiso introducir varios camiones con ayuda humanitaria médica a la Franja de Gaza, Hamas los devolvió. Las necesidades de la población no son las que los guían. Y es también por esto que en las últimas dos semanas, en tres oportunidades Hamas indicó causar destrozos en las instalaciones del pasaje fronterizo Kerem Shalom, por el cual Israel introduce todos los días a Gaza mercaderías de todo tipo, así como también en el gasoducto por el que reciben el gas de Israel.

Hamas, a quien le sirven las imágenes de muertos, se nutre del sufrimiento del pueblo. Organizó estas "protestas", incitó a la gente a acercarse a la frontera e intentar romper o desarmar la valla que separa de Israel, pagó a familias para que lo hagan, y advirtió a quienes se rehusaban de que les acusarían de colaboracionismo con Israel.

¿Acaso porque se acerquen a la frontera hay que matarlos?, preguntaron algunos críticos de Israel. Es lógica la pregunta, si uno cree realmente que simplemente protestaban desarmados. Pero amparados entre los civiles y las columnas de humo de los neumáticos quemados, terroristas —vestidos de civil por cierto— colocaron decenas de cargas explosivas junto a la frontera, atacaron a las tropas e intentaron romper la cerca. ¿Para qué? Para cruzar al territorio soberano de Israel, cuya existencia no reconocen, y secuestrar o matar.

¿Acaso los soldados israelíes tenían que esperar que los maten o que logren cruzar a Israel para abrir fuego?

En absoluto. Tenían el deber de impedir que Hamas logre su cometido, porque a pocos cientos de metros de allí, hay poblados civiles a cuyos habitantes las Fuerzas de Defensa de Israel tienen la obligación de proteger. Dicho sea de paso, hay varios uruguayos viviendo allí frente a Gaza.

Tratemos de imaginar qué habría hecho otro ejército ante una muchedumbre de decenas de miles de personas, con botellas incendiarias, gritos de guerra como "Judíos, el ejército de Mahoma volverá!", avanzando en forma amenazante hacia la frontera. Pero más que nada, precedidos por semanas de declaraciones enardecidas como las de Yehia Sinwar, jefe de Hamas en Gaza, quien dijo: "¡Entraremos y les arrancaremos el corazón!".

¿Algún otro país permitiría una "visita" así de sus vecinos?

Se trata, recordemos, de una frontera internacional. Los soldados estaban apostados del lado israelí, no están ocupando Gaza. Hace ya casi 13 años que el ejército israelí se retiró de Gaza para dar una oportunidad a la paz. La respuesta fue el terrorismo de Hamas. Los soldados israelíes que tuvieron que disparar estos días para impedir que se viole su frontera, estaban en su territorio, protegiendo a su país y su gente de los planes de Hamas.

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