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03/04/2019

Por Esc. Esther Mostovich de Cukierman para CCIU

Aventuras de mujeres en el idioma idish








Este domingo 7 de abril empezamos nuevamente, los cursos de Idish en la Kehila. Principiantes, de 11 a 12 y 30 hs. Avanzados, de 12 y 45 a 14 hs. ¿Una nueva aventura para el idioma en que nuestros padres y madres, abuelos y abuelas hablaron, soñaron, amaron y murieron? Pienso que sí, y los invito a acompañarnos.

Al Idish se lo llama “mame loshn”. Lengua materna. Quiero contarles algunas aventuras de mujeres en el idioma idish.

Cuando Moisés, antes de morir, según relata el Deuteronomio, entrega las leyes al pueblo, les dice: "Enseñádselas a vuestros hijos, hablando de ellas tanto si estáis en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado”. Los rabíes del Talmud interpretan que "Enseñádselas a vuestros hijos" debe entenderse tal como está escrito: "a vuestros hijos y no a vuestras hijas". Las niñas que recibieron educación de Ley Hebrea fueron las hijas de familias de clase alta, que contrataban un maestro a domicilio para sus hijos varones, y a las niñas de la familia se les permitía sentarse a la mesa junto a sus hermanos y escuchar. Pero las niñas no estudiaban mucho, porque el dicho “los hombres detestan a las mujeres inteligentes” era corriente en círculos tanto pobres como ricos. No hay diferencia en esto, con la educación en la Ley cristiana y musulmana, donde las mujeres no tienen tradicionalmente derecho a estudiar. Estudiar era derecho de los varones.

El idioma Idish comenzó escribiendo en letras hebreas el alemán medieval, al que se agregaron muchas palabras hebreas, algunas arameas. Más tarde, ingresaron palabras eslavas y estructura gramatical eslava. Hacia mitad del siglo XVI, en ese entorno de Europa Central y Oriental que se inclinaba cada vez más hacia la Ilustración, se entendió que las niñas tenían derecho a aprender a leer y escribir en Idish. Se popularizaron las escuelas para las niñas. Las niñas reclamaron lecturas. Aparecieron traducciones al Idish de romanzas europeas y literatura originalmente escrita en Idish por hombres, para lectura de niñas, mujeres y personas con escaso conocimiento del idioma Hebreo.

El “Tsena Urena”.

El best seller de las muchachas judías desde el siglo XVII fue el “Tsena urena”, que a partir de las primeras publicaciones en el año 1590 (1), ha sido posiblemente el libro en Idish que tuvo más ediciones. Se convirtió en un derecho de las niñas, consignado por la costumbre, recibir su ejemplar de Tsena Urena para poder seguir en su casa, la lectura de las porciones de la Biblia que los hombres estaban realizando en Hebreo en la Sinagoga. El Tsena Urena fue la entrada de las niñas al conocimiento de interpretación rabínica de la Ley hebrea. Contiene partes (no todo) del Pentateuco, entretejido con comentarios y relatos del Talmud, las partes de Profetas que se leen semanalmente en la sinagoga, trozos de los cinco Rollos (Ester, Ruth, Cantares, Lamentaciones, Eclesiastés) y citas del Pirké Abot, los dichos éticos de los sabios del Talmud. Fue compilado por Jacob ben Isaac Ashkenazi de la ciudad de Yanov. Había varias ciudades llamadas Yanov en ese entonces, nadie sabe de cuál de ellas era oriundo el escritor (2).

“Tsena Urena“ es el imperativo en femenino “Salgan y Vean” (Salgan y vean, hijas de Sión, al Rey Salomón con la diadema con que lo coronó su madre) (3), que se entiende como alusión al derecho de salir a ver la sabiduría de Salomón. Sigue reimprimiéndose hasta hoy, para uso de algunas comunidades ortodoxas. Mi abuela Jaia Esther Mostovich, en Polonia, como la gran mayoría de las mujeres judías de su entorno, recibió de su madre aun siendo niña, el Tsena Urena, en idioma Idish. Lo leía todos los días, en su casa, en lugar del servicio de oraciones en hebreo que no sabía seguir. El Tsena Urena se editó en idioma Idish en Buenos Aires en 1973, como el tomo 53 de las ediciones del “Ateneo Literario” del IWO (Instituto de Investigación científica judía, dirigido en Buenos Aires en ese entonces, por el Prof. Samuel Rollansky).

Después del éxito de su Tsena Urena, Jacob ben Isaac Ashkenazi de Yanov publicó en idioma Idish el “Sefer ha maguid“ (el libro que cuenta), compilación de partes del Antiguo Testamento que no figuraban en su primer libro. Tsena Urena y Sefer ha maguid abrieron un camino a las mujeres judías de Europa Central, dándoles  la posibilidad de asomarse, en idioma idish, a un estudio que hasta ese momento, les había sido negado.

El Mayse Buj (Libro de cuentos para niñas).

Paralelo a los cuentos sobre Santos que se conocían entre el público católico, circulaban en Europa leyendas de los rabíes del Talmud y rabinos medievales. En 1602 se compilan y editan estas leyendas en idioma Idish, en Basilea en el Mayse Buj (libro de cuentos) por Yankev Polak (Jacob de Polonia o Jacob ben Abraham de Mezeritch) (4). Para nosotros, lectores del siglo XXI, puede resultar lectura de acción muy lenta, pero en su momento, el libro pasó a ser pieza fundamental para toda niña judía (5).

Carta en idioma Idish, en la Gueniza de El Cairo.

En la Gueniza (altillo) de la Sinagoga de El Cairo, apareció un grupo de cartas escritas en idioma Idish a partir del año 1567 en Jerusalem por Rachel Susman, viuda de Rabi Eliezer Susman Askenasi, a su hijo, Rabi Moshe Susman, comerciante en El Cairo. Rachel había nacido en Praga, su idioma de comunicación familiar era el Idish, por eso a su marido lo nombran, además de por el apellido Susman, por el agregado “Askenasi”, judío de Ashkenaz, las tierras europeas de habla Idish. Rachel en un tiempo fue rica, pero en ese momento es una viuda que vive en Jerusalem en extrema pobreza. Con fe sencilla bendice al Todopoderoso en cada frase, aceptando del Señor que es su Juez y su amparo, y que todas sus penurias y las de su familia son castigos por los pecados que cada uno ha cometido, no importa cuáles hayan sido. Le escribe a su hijo Moshe, un hombre que ya es abuelo y lo aconseja como si fuera un jovencito. “Vigila tus negocios pero no descuides continuar tus estudios”, le dice. Se queja de que ella se encuentra en muy malas condiciones económicas, está vendiendo todo lo que tiene para cubrir sus necesidades. “Si me muero, no tendré ni sábanas para cubrirme. Si puedes, cómprame una, de las más baratas...” Pero “no te preocupes, hijo mío, el Señor me ayudará. Rezo todos los días por tu salud, la de tu esposa, tus hijos y nietos y le pido que no me deje morir sin volver a verte. Te extraño mucho, hijo mío, escríbeme más a menudo, tu silencio me hace sufrir”. Quiere y no quiere que el hijo venga a Jerusalem. En alguna carta le dice “No vengas ahora, la situación es mala aquí”. En otras, le pide “Vuelve a Jerusalem”.

La Segunda Guerra Mundial liquidó a casi todos los habitantes del universo Idish de Europa. Al mismo tiempo, el idish en el area dominada por los soviéticos fue recortado al gusto soviético, quitándole cualquier palabra hebrea que tuviera incorporada. Se escribió posiblemente mucho en ese Idish recortado, cada tanto aparece más material en los sótanos de edificios que había ocupado el gobierno. Hace poco, salieron a la luz en los sótanos de la biblioteca pública de Kiev, varias cajas conteniendo poemas y letras de canciones de las mujeres judías estacionadas en el regimiento soviético de Tashkent durante la Segunda Guerra Mundial. Canciones de amor, lealtad, amistad, dolor y alegría, escritas en Idish por mujeres soviéticas muy leales a su régimen pero además, con corazón que cantaba en Idish. Con ese bagaje, la profesora Anna Sterenshiss ha conseguido el revival de esas canciones en Idish, ahora con música moderna. El resultado de esos poemas de mujeres judías de la década del 1940 con música nueva, se llama “Yiddish Glory”. Cantado en Idish, empezaron presentándose en Toronto y Montreal. Ahora están cosechando premios por todos lados. Lo pueden ver y escuchar en el link al final del artículo.

1 Realizadas una en Lublin y dos en Cracovia.

2 Ver de Dovid Katz “Words on Fire” The unfinished story of Yiddish, Basic Books, U.S.A., 2004 Especialmente pags.95, 144 y 197.

3 Cantar de los Cantares 3:11.

4 Ver el libro citado de Dovid Katz, Pag. 117 y 160.

5 Se puede encontrar la traducción al inglés de buena parte de Di mayse buj en la compilación “Great tales of Jewish Occult and Fantasy”, Wings Books, Nueva York, 1991.

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