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17/07/2019

Por Dr. Jaime Apoj, para el CCIU

A 9.125 días del atentado a la AMIA








A 9.125 días del atentado a la AMIA

El 18 de julio se cumplen 25 años del atentado a la AMIA. Son 9.125 días y sus respectivas noches que han transcurrido sin que se haya logrado llevar ante la Justicia a los autores del atentado. Hay 85 muertos y 300 sobrevivientes que claman por justicia.

Pero este atentado no se agotó en sí mismo, sino que, décadas después, continúa produciendo más daño y más víctimas. En efecto, el 18 de enero de 2015, Alberto Nisman el Fiscal Especializado en investigarlo, apareció muerto en su departamento porteño, en lo que al principio se quiso hacer aparecer como un suicidio, pero luego la Justicia lo caratuló como homicidio. Entonces se comenzó a hablar de la víctima número 86. Tampoco se logró aún encontrar a los culpables.

Cuántas dificultades en aclarar ese atentado, cuantas en encontrar al o a los homicidas de Nisman. Cuántas frustraciones, cuánta injusticia.

Sin duda, deben operar poderosas fuerzas ocultas que impidieron en 25 años, que la Justicia avance, siente en el banquillo a los responsables, a los autores materiales y a los instigadores intelectuales de ese crimen.

Recientemente, el Papa (argentino) habló sobre las víctimas cristianas y judías de la AMIA. Es que en realidad, se trató de un ataque a la República Argentina, donde no se midieron consecuencias, donde no importaron los derechos humanos de los habitantes de la capital. O, como llegó a expresar un honesto Magistrado porteño, se trató de un verdadero acto de guerra contra Argentina, ideado y planificado desde la República Islámica de Irán, contra ciudadanos desarmados e inocentes.

Pero la frustración continúa, las dificultades en lograr justicia también. No en vano, un Fiscal que fue colega de Nisman llegó a expresar que éste murió “a causa de su trabajo”.

Es que la verdadera finalidad del acto terrorista, es causar temor, paralizar. Por 25 años lo viene logrando. Porque en definitiva se trata de un cuarto de siglo, de 9.125 días y sus respectivas noches sin justicia.

Sin embargo, el clamor no debe, no puede disminuir; más allá de la religión, de la pertenencia, de la nacionalidad de cada uno de nosotros, las víctimas hieren nuestra sensibilidad y nos conminan a reclamar con más fuerza aún, que se haga justicia y se acabe la impunidad.

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