Noticias

10/04/2017

Por Gabriel Hojman, para CCIU

Abril del año 637: regreso a Jerusalén



En este mes de abril se cumplen 1380 años del regreso de los judíos a Jerusalén luego de una prohibición de 500 años (con una breve excepción de 15 años).

En el año 135 las tropas romanas habían vencido a los judíos liderados por Bar Kojba, el Emperador Adriano había eliminado la provincia de Judea fusionándola con parte de la provincia Siria, llamando a la nueva provincia Siria-Palestina. Fundó la ciudad de Aelia Capitolina en el sitio de Jerusalén, prohibiendo a los judíos que entraran en ella.

Luego, en el siglo IV Constantino I el Grande permitió a los judíos entrar en Jerusalén pero solamente una vez al año: el día 9 del mes de Av, fecha en que se conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo (1).

En el año 395 el Imperio Romano se divide en dos: Imperio Romano de Occidente e Imperio Romano de Oriente, conocido también como Imperio Bizantino, con capital en Constantinopla. La zona de la Provincia Siria-Palestina quedó bajo dominio bizantino.

Bajo el mando bizantino se dividió Siria-Palestina en dos nuevas provincias: Palestina Prima y Palestina Secunda, una línea imaginaria en diagonal desde el norte del Mar Muerto en oriente hasta un punto intermedio entre las actuales ciudades de Haifa y Akko en occidente era el límite entre las dos provincias palestinas dentro del Imperio Bizantino.

El siglo VII

Entre los años 602 y 628 tuvieron lugar las guerras entre el Imperio Bizantino (cristiano) y el Imperio Persa (entonces gobernado por una dinastía devota de la religión fundada por Zarathustra).

En el marco de dichas guerras, en el año 613, las tropas persas llegaron a la Galilea, donde residía entonces la mayor parte de los judíos de Palestina, que se unieron a los persas rebelándose contra el Emperador bizantino Heraclio.

El ejército persa reforzado por las fuerzas judías lideradas por Nejemías ben Ḥushiel y Benjamín de Tiberíades entraron en Jerusalén en el año 614.

Los persas establecieron un gobierno autónomo judío en Jerusalén, esta autonomía duró unos 15 años: en el año 629 los bizantinos vencieron a los persas, recuperaron Jerusalén, masacrando a los judíos.

Paralelamente, en la Península Arábiga surgía el Islam.

El profeta Mahoma falleció en el año 632, sus sucesores son conocidos como los “califas”, el primero de ellos fue Abu Bakr (632–634) y el segundo fue el Califa Omar (634–644).

Durante el período de Mahoma y del primer califa Abu Bakr, la civilización árabe-musulmana se había expandido dentro del territorio de la Península Arábiga. Con el califa Omar, se expandirá hacia Siria, Palestina, Egipto y Mesopotamia.

Las tropas enviadas por Omar comenzaron el sitio de la ciudad de Jerusalén (entonces en manos bizantinas) en noviembre del 636, el sitio culminó con la rendición bizantina en abril del 637, siendo entregada al Califa Omar que llegó en persona a la ciudad.

Un historiador que profundizó el ingreso musulmán a Jerusalén y su significado a nivel judío fue Moshé Guil (2) quien recurre a fuentes de diversos orígenes (como corresponde a una seria investigación histórica):

Guil se basa en la obra del rabino austríaco Adolf (Aaron) Jellinek “Beth ha-Midrash” elaborada en seis partes entre 1853 y 1878. En esta obra se incluía el documento “Nistarot Rabí Shimon ben Iojai”, que es una interpretación “mesiánica” de la conquista árabe del 637, fue escrita siglos después.

Algunos fragmentos de esta obra citada por Guil expresan “El segundo rey de los ismaelitas será un amigo de Israel. Reparará (...) los muros del Templo” (3).

Guil continúa: «Una crónica judía, (...) la cual sobrevivió entre los documentos de la geniza (4), apoya la opinión de que fue "Omar quien dio permiso a los judíos para reasentarse en Jerusalén y que, como consecuencia de esa decisión, setenta familias judías se trasladaron de Tiberias a Jerusalén”»(5).

En el capítulo escrito por Guil en la obra editada por Joshua Prawer y Haggai Ben-Shammai “The History of Jerusalem: The Early Muslim Period (638-1099)”, el historiador expresa:

Otra cita de Guil basada en Jellinek expresa:

«En una carta enviada a mediados del siglo XI desde una yeshiva de Jerusalén hacia una comunidad judía en la diáspora (aparentemente, Egipto) leemos lo siguiente: “Fue gracias a Dios, que volvió hacia nosotros la compasión del reino ismaelita, que extendió su mano y capturó la Tierra Santa de los edomitas y vinieron a Jerusalén. Con los ismaelitas fueron judíos, quienes les mostraron el sitio del Templo y han permanecido con ellos [en Jerusalén] desde aquel tiempo hasta este mismo día...”» (6).

Otro fragmento de la carta desde la yeshivá citada por Guil hace referencia a cómo musulmanes y judíos participaron conjuntamente en el trabajo de limpiar el Monte del Templo inmediatamente después de la conquista musulmana y destaca que el Califa Omar confiaba en los judíos para localizar los puntos sagrados:

«Todos los residentes musulmanes de Jerusalén y de todo el distrito, junto con un grupo de judíos, tomaron parte. Posteriormente, se ordenó a los musulmanes y a los judíos que limpiaran la basura del Monte del Templo, y "Umar supervisó la obra en todo momento." Siempre que algún antiguo remanente fuera descubierto, él preguntaría a los ancianos entre los judíos acerca de la Roca, a saber la piedra fundacional del templo [Even ha-Shetiya] y uno de los sabios señalaría los bordes del lugar, hasta que fue descubierto...» (7).

-Fuentes musulmanas:

Guil encuentra semejanzas entre el referido relato de la carta desde la yeshivá y relatos tradicionales musulmanes: «estas declaraciones corresponden a lo que se dijo en las crónicas musulmanas, en las que ese "uno de los sabios" era Ka'b al-Ahbar,» (8).

«Las tradiciones musulmanas atribuyen especial importancia a la visita del califa Umar al Monte del Templo, la mayoría de ellos agrega a su comitiva en esta visita a Ka'b al-Ahbar, un judío del sur de la Península Arábiga que se unió a los musulmanes se convirtió al Islam y fue considerado una autoridad en asuntos de los judíos y su Torá» (9).

Reflexiones

En la actualidad la ciudad de Jerusalén constituye un elemento medular en el conflicto árabe-israelí.

El factor religioso está teniendo cada vez más peso en dicho conflicto, Moshé Dayan como Ministro de Defensa israelí hace cincuenta años, previó que esa situación ocurriría. Para evitarlo decidió luego de la Guerra de los Seis Días que el Waqf (institución islámica que administra lugares santos) de Jerusalén, continuaría administrando el “Monte del Templo” como lo venía haciendo desde las victorias musulmanas contra los cruzados en la Edad Media.

Con la misma idea Israel, por iniciativa de Dayán prohibió que judíos rezaran en el Monte (las autoridades rabínicas fueron más lejos y confirmaron una resolución que ya existía: los judíos no pueden subir al Monte porque no se sabe cuál era el lugar exacto del “Kodesh haKodashim”, lugar del arca de la Alianza, donde sólo una vez al año entraba el Gran Sacerdote del Templo y nadie más).

Para no mezclar política y religión, Dayán consideró que la soberanía política en el Monte correspondería al gobierno de Israel (a través de la policía) y la soberanía religiosa correspondería al Islam a través del Waqf. La autoridad religiosa judía tendría la administración del Muro de los Lamentos (lindero al Monte del Templo).

Hasta ese momento, la monarquía jordana (que gobernaba la parte oriental de la ciudad desde la guerra de 1948-49) prohibía a los judíos llegar al Muro de los Lamentos.

Como hemos visto, la postura de la monarquía jordana no era coherente con la política llevada históricamente por las autoridades musulmanas que gobernaron Jerusalén.

La llegada de los musulmanes en el 637 significó el regreso de los judíos a la ciudad, la historia se repetiría cuando en 1187 las tropas musulmanas del Rey Saladino recuperan Jerusalén frente a los cruzados que habían masacrado la población judía de la ciudad.

Hace 500 años (en 1517) otro imperio musulmán (el turco) conquistó Palestina (que hasta entonces estaba en manos de los mamelucos, también musulmanes), lo que determinó una gran emigración de judíos sefaradíes a la ciudad de Safed y en grado menor a Jerusalén (10).

El Profesor Emérito de la Universidad de Bar Ilán, F. M Loewenberg afirma que “En 1550 [el Sultán Suleimán] instruyó a su arquitecto de la corte para preparar el Muro Occidental del Monte del Templo como un lugar para la oración judía. (...) Suleiman emitió un decreto real que estableció el derecho de los judíos a rezar en el Muro Occidental para todos los tiempos” (11).

Con el correr de los siglos, la convivencia entre distintos grupos a lo largo del Imperio Otomano se fue deteriorando. En 1854 el pensador Karl Marx trabajaba como corresponsal para el NewYork Daily Tribune, en un extenso artículo sobre la Guerra de Crimea describe la situación social en Jerusalén donde expresa: “Nada iguala la miseria y los sufrimientos de los judíos de Jerusalén habitando el barrio más sucio de la ciudad, llamado Haret al Yahud, entre el [Monte] Sión y el [Monte] Moriah donde están situadas sus sinagogas” “Son objeto constante de opresión e intolerancia por parte de los musulmanes, insultados por los griegos, perseguidos por los latinos y viviendo sólo gracias a las escasas limosnas transmitidas por sus hermanos europeos” (12).

Es así que Jerusalén cuenta con un pasado donde se mezclan la convivencia y la discordia, en la actualidad están presentes los dos aspectos simultáneamente.

La convivencia se manifiesta cuando puede escucharse el sonido del shofar en el Muro de los Lamentos en Yom Kippur, mientras al mismo tiempo se escucha el llamado del almuecín desde los minaretes de las mezquitas, y el repique de las campanas de las Iglesias.

Pero también existen elementos de discordia que pueden sintetizarse en las palabras del prestigioso escritor israelí David Grossman, quien expresa sobre Jerusalén: “Me encanta cada uno de sus rincones pues aquí nací y tengo recuerdos muy íntimos vinculados con pasajes de mi vida (...). Pero al mismo tiempo (...) Me resulta un lugar insoportable, extremo y fanático.” (13)

Estos últimos son los aspectos que deben desterrarse en el futuro.

(1)Pohlsander, Hans A. Emperor Constantine. Routledge - Taylor & Francis, Second edition, New York, 2004. Pág. 82.

(2) Nacido en Polonia en 1921, desde su infancia residió en Rumania, fue arrestado por el gobierno rumano pro Eje en 1942 hasta 1944 cuando cayó dicho gobierno al ingresar el Ejército Rojo al país.

En 1945 emigró a la entonces Palestina británica, instalándose en un kibutz, estudió en la Universidad de Tel Aviv donde fue un destacado profesor. Obtuvo el Premio Israel (entregado a quienes demuestran excelencia en su área) en 1988. Falleció en Tel Aviv en 2014.

(3) Gil, Moshe (1997). A History of Palestine, 634–1099. Cambridge, United Kingdom: Cambridge University Press. Pág. 70.

(4) Se refiere a la Guenizá de El Cairo, una colección de 300.000 manuscritos encontrados en el depósito de una sinagoga de El Cairo en el Siglo XIX. Las sinagogas cuentan con el depósito llamado guenizá para almacenar textos que se consideran que ya no tienen utilidad pero que deben desecharse con respeto, cuando una guenizá se llena, se retira el material, se quema y entierra.

(5) Gil, op. cit. Pág. 70.

(6) Ídem. Pág 71. Guil también la cita en el capítulo redactado por él en: Ben-Shammai, Haggai – Prawer, Joshua: “The History of Jerusalem: The Early Muslim Period (638-1099)” Yad Izhak Ben-Zvi; New York University Press, 1996. Pág. 167.

(7) Gil, op. cit. Pág. 71.

(8) Ídem.

(9) Ídem. Pag 65.

(10) Wurmbrand, Max / ROTH, Cecil. El Pueblo Judío 4000 Años De Historia. Editorial Aurora, Tel Aviv. 1978. Página 242.

(11) Loewenberg, F. M: “Where Jerusalem Jews Worship: Tracing the changing location of the “holiest” site in Judaism”. Revista Hakira. Volumen 16. New York, invierno 2013. Pág. 223.

(12) Semanario Hebreo, Montevideo, 28 de setiembre de 2000. Página 14. Nota de Shlomo Avineri: "Karl Marx y Jerusalén".

(13) http://www.letraslibres.com/mexico-espana/david-grossman

  • Comentarios
  • Recomendar nota
  • Imprimir

Secciones

Calendario de eventos

Próximos eventos destacados

  • 29/05/2017 - Fundación Tzedaká Charla con título a confirmar

Últimas noticias por Categoría