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08/11/2018

Deutsche Welle- por Martin Gak

Ataque a la sinagoga de Pittsburgh, una alerta para Europa






El ataque antisemita más mortífero en la historia de los Estados Unidos ha conmocionado al mundo. En una publicación de redes sociales, pocas horas antes de comenzar a disparar, el asesino presentó abiertamente su plan: "A HIAS le gusta traer a invasores que matan a nuestra gente... No puedo sentarme a ver cómo matan a mi gente. Al diablo con tu punto de vista. Voy a actuar". Para el hombre que aparentemente pretendía "matar a todos los judíos", HIAS parece representar a la vieja conspiración del "judío internacional", "traicionero". El supuesto judío pérfido que planea la dominación mundial a través de las finanzas internacionales, promueve la especulación, controla los medios de comunicación y trabaja activamente para minar la identidad religiosa de las naciones cristianas.

El ataque antisemita más mortífero en la historia de los Estados Unidos ha conmocionado al mundo. En una publicación de redes sociales, pocas horas antes de comenzar a disparar, el asesino presentó abiertamente su plan: "A HIAS le gusta traer a invasores que matan a nuestra gente... No puedo sentarme a ver cómo matan a mi gente. Al diablo con tu punto de vista. Voy a actuar".

HIAS alude a la Sociedad de Ayuda al Inmigrante Hebreo, un grupo fundado a fines del siglo XIX en Nueva York, para ayudar a los judíos a escapar de los pogromos en Rusia y Europa del Este. Más recientemente, el grupo ha centrado sus esfuerzos en organizar a miembros de la comunidad judía para ayudar a proteger a inmigrantes indocumentados.

Para el hombre que aparentemente pretendía "matar a todos los judíos", HIAS parece representar a la vieja conspiración del "judío internacional", "traicionero". El supuesto judío pérfido que planea la dominación mundial a través de las finanzas internacionales, promueve la especulación, controla los medios de comunicación y trabaja activamente para minar la identidad religiosa de las naciones cristianas.

Perdurable retórica antisemita

El poder de esta retórica antisemita, que ha ayudado a justificar la erradicación de los judíos a través de pogromos, campos de concentración y asesinatos en masa, no ha disminuido. El viejo financista Rothschild ha sido reemplazado por el multimillonario George Soros. El internacionalismo desarraigado que Adolf Hitler denunció y asoció con los judíos es ahora el globalismo que condenan Steve Bannon y sus correligionarios de ultraderecha.

Un coro de voces "americanas” extremas, que se ha desplazado de los márgenes al centro mismo de la sociedad, ha presentado a los judíos liberales como poderosos y peligrosos en los medios, las finanzas y el gobierno. Esta estrategia de demonización ha producido ahora su fruto venenoso y los responsables intelectuales de este atroz ataque son fáciles de identificar.

Advertencia a los europeos

Los europeos deben reconocer similares señales antisemitas en casa. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha emprendido una campaña electoral claramente antisemita que utiliza a Soros como símbolo de una conspiración globalista antihúngara.

El líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania, Alexander Gauland, ha vomitado insultos contra la "clase globalizada" que supuestamente ocupa puestos en el mundo académico, los medios de comunicación, las finanzas y las ONG.

El político euroescéptico británico Nigel Farage, haciéndose eco de la advertencia de Henry Ford contra "el judío internacional", le ha dicho recientemente a Fox News que George Soros era el "mayor peligro para todo el mundo occidental".

Mientras tanto, el ministro del Interior de extrema derecha de Italia, Matteo Salvini, ha criticado a un financista al que acusó de querer "llenar a Italia de esclavos migrantes" y provocar la ruina financiera del país.

Del mismo modo que el sospechoso de Pittsburgh carga contra HIAS, Farage, Salvini, Orban y otros han acusado a Soros y su red de ONG de la invasión de migrantes a Europa.

Estos políticos están recuperando los argumentos y el lenguaje de los períodos más oscuros de nuestra historia política, para sacar réditos políticos.

Tras este ataque, Europa tiene que sacudirse el estupor y la complacencia en la que ha caído. Los europeos tenemos una responsabilidad única, la responsabilidad que nos impone la sangre que ha empapado el suelo de este continente, para evitar este tipo de atrocidades en Budapest, Dresde o Varsovia. El momento de actuar es ahora.

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