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26/01/2017

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Desequilibrio





A esta altura, ya deberíamos estar acostumbrados, pero confesamos que seguimos sorprendiéndonos. Y no para maravillarnos por cierto, sino todo lo contrario.

Cada vez que Israel anuncia la construcción de nuevas viviendas en los asentamientos o inclusive en los barrios de Jerusalem que se hallan más allá de la así llamada "línea verde", la noticia se destaca a todo vapor a nivel mundial. Difícilmente el tema pase desapercibido. Generalmente, va acompañado de explicaciones sobre el "efecto nocivo" que ello tiene para el proceso de paz, sobre la línea "de derecha" del gobierno israelí y la actitud "desafiante" que tiene ante la comunidad internacional. En otras palabras, el mundo queda preocupado por las "provocaciones" del gobierno de Israel, pide la intervención del Consejo de Seguridad para tratar las "violaciones" israelíes de la "legalidad internacional" y otras yerbas.

Pero poco y nada se escribe sobre la incitación a la violencia del lado palestino, sobre las amenazas abiertas sobre la violencia que estallará en la zona si Estados Unidos "osa" trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalem. Y claro que si sale algo, casi nunca es con tono crítico sino una mera fría información. Poco y nada sale sobre el reciente "curso" de Hamas en Gaza, en el que preparó cadetes para su brazo militar, con la original ceremonia de rayos y bramidos contra Israel, adornados con el broche de oro de un niño uniformado quemando la bandera de Israel.

¿Alguien convoca a Unicef al respecto?

¿A alguien se le ocurre preguntarse qué significan las declaraciones del sub Secretario de Al Fatah en Jerusalem Shadi Mattour? Este declaró a la televisión oficial palestina que la organización "está manteniendo contactos con los líderes de todas las sucursales y el movimiento juvenil Shabiba preparando una intifada popular feroz", agregando que "Fatah no dudará en salir a las calles para volver a enfrentarse a la ocupación por todos los medios". ¿A alguien le parece oportuno preguntar qué significa ´por todos los medios´, una expresión que por experiencia, incluye por cierto atentados de todo tipo?

Y ésto, recordemos, prometiendo tormenta y la apertura de "las puertas del infierno", como dijeron algunas figuras palestinas días atrás, si Estados Unidos toma la decisión soberana que tendría que haber tomado décadas atrás, de instalar su embajada donde debería estar, en la capital, que es Jerusalem.

Y ni siquiera entramos aquí en el análisis histórico milenario del vínculo entre el pueblo judío y Jerusalem, del hecho que Jerusalem no fue jamás capital de nadie más que de los judíos...sino que esta vez nos limitamos a preguntarnos si nadie nota el desequilibrio entre el grito en el cielo por cada nueva construcción israelí en los territorios en disputa y la apatía ante las promesas de terror, envueltas en lamentos porque "Jerusalem es el corazón de Palestina".

Por las dudas, aclaramos lo que ya hemos comentado en ocasiones anteriores: con lo que aquí hemos escrito, no estamos ni avalando la ampliación de asentamientos, ni restando importancia a la necesidad de llegar a un acuerdo con los palestinos sobre este polémico tema. Pero menos aún avalamos el terrorismo y a esa costumbre de preocuparse por cada paso de Israel, porque los palestinos amenazan con reaccionar violentamente. Dicho sea de paso, el terrorismo atacaba a Israel mucho antes de que haya siquiera un asentamiento.

O sea...es más que legítimo discrepar con la política de asentamientos, que también gran parte de los israelíes considera equivocada, una política con la que parte del propio Israel no concuerda.

Pero entre eso y la obsesión de ver en ello el fin del mundo, sin casi prestar atención a lo que sucede del otro lado, hay una diferencia. Y ahí radica el problema. Y la principal razón de preocupación es que quienes se preocupan tanto por todo lo que hace y dice el gobierno israelí-y son varios los puntos en los que discrepamos con su política- pero hacen caso omiso de lo que ocurre del otro lado, no está ayudando a alcanzar una solución de paz, sino fomentando el extremismo.

Cuando se pone el grito en el cielo por los asentamientos y no se dice nada por ceremonias públicas en Cisjordania, en las que se llama abiertamente a la violencia y se elogia el martirologio "por Alá", no sólo no se aporta nada positivo sino que se está cometiendo el pecado de la complicidad.

En Ramallah (sí, Ramallah del Presidente Abbas, no Gaza de Hamas), se llevó a cabo recientemente un desfile celebrando un nuevo aniversario de Al Fatah, en el que los participantes marchaban con falsos cinturones suicidas llevando "detonadores" de juguete en las manos, otros con cuchillos levantados en lo alto y posters del Presidente Abbas. ¿Qué mensaje transmiten esas escenas? ¿Acaso importa que no había allí explosivos verdaderos? ¿Por qué nadie dice nada?

En otro evento en Ramallah, el Primer Ministro Rami Hamdallah honró a los "Mártires de Palestina", incluyendo en la lista a terroristas responsables de atentados, y refiriéndose a ellos elogiosamente porque "abrieron el camino con su sacrificio y su lucha".

¿Alguien osa decir que eso es, en el mejor de los casos, tan malo como decisiones unilaterales del gobierno israelí? A nuestro criterio, en realidad, es mucho más peligroso.

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