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24/05/2018

El Observador- por Eduardo Kohn

Desproporcionalidad






Desde fines del año pasado el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, y todos los organismos de Naciones Unidas estaban en pleno conocimiento (a través de declaraciones públicas) que el movimiento terrorista Hamas anunciaba que en mayo iba a enviar, al costo humano que fuera, la mayor cantidad posible de habitantes de Gaza y miembros armados de sus milicias contra la frontera de Israel para derribar las barreras, entrar al territorio de Israel y atacar a poblaciones civiles que allí se encuentran (en las cuales viven una muy buena cantidad de uruguayos). La excusa: que Estados Unidos había decidido después de 25 años cumplir una resolución de su Congreso y trasladar su Embajada en Israel a Jerusalem. La realidad: cumplir con la carta fundacional de Hamas en cuanto a que Israel no tiene derecho a existir.

Este anuncio fue una proclamación de una violación del Derecho Internacional. No se necesita ser siquiera lego en la materia para tener claro que ningún país soberano puede permitir alegremente que se invada su frontera, y no sólo tiene derecho sino obligación de defenderla, porque debe proteger a sus ciudadanos.

¿Elemental? En todo el mundo, menos en este caso. Elemental fue cuando varios países europeos cerraron sus fronteras ante la desesperada intentona de los refugiados sirios de entrar como sea, escapando de las matanzas de Assad y sus cómplices. Pero los refugiados no querían matar a nadie, simplemente salvarse. Igual, los europeos limitaron el “rompimiento” de fronteras en base al derecho de defensa de sus límites. Y la comunidad internacional calladita.

Hamas anunció ataque y matanzas. Y nadie abrió la boca. Nadie. Ni Consejo de Seguridad, ni Consejo de DDHH, ni Asamblea General, ni Unión Europea, ni un sólo organismo latinoamericano. Nadie.

Ahora, cuando desde hace un mes y medio, la frontera de Israel es agredida en lo que los hipócritas y los mentirosos llaman “manifestaciones pacíficas”, algunos reaccionan, pero no dicen nada que hace seis meses que se anuncia todo lo que está sucediendo.

El analista argentino Claudio Fantini, señaló hace unos diez días fuertes discrepancias con el enfrentamiento en la frontera entre Gaza e Israel. Sin embargo, igual escribe la realidad, que tanto le pesa reconocer a los que hacen la vista gorda o juegan a ser distraídos. Escribe Fantini: “…el casi medio centenar de muertos entre los miles de gazatíes que marcharon hacia la frontera, solo es funcional a Hamás y demás grupos extremistas que promueven la desaparición de Israel. Sin dudas, Hamás envía jóvenes y niños precisamente para que mueran baleados.”

¿Cuál es la “proporcionalidad “que hay que tener cuando miles de personas arremeten contra las frontera de un país soberano? Hamas reconoció públicamente, y con orgullo, que entre los muertos la enorme mayoría son miembros de sus “milicias armadas”. Hamas reconoció sin pudor, y Fantini apenas corrobora lo que es una noticia conocida, que lleva niños y adolescentes a la frontera, y, agregamos algo que también es público: las familias reciben compensaciones económicas por ello. Se paga por morir.

Sin embargo, el embajador palestino en nuestro país declaró en El Observador “...que los palestinos que protestan en la frontera con Israel no tienen armas ni cuchillos. "Al contrario, nuestro pueblo se está manifestando al mundo de forma pacífica". Las inmunidades diplomáticas a veces permiten decir lo que no existe. También permiten incitar, alegando excusas banales. En este caso, parece que estamos ante un uso desproporcionado del discurso falso: Hamas desde el lugar de los hechos, desmiente lo que dice el embajador palestino desde Montevideo.

Por su parte, el gobierno de Uruguay ha condenado la falta de “proporcionalidad”, ha dicho que las manifestaciones fueron en “zonas aledañas” a la frontera, y se ha “solidarizado” con las familias de los que intentaron entrar en territorio israelí.

Los integrantes del actual gobierno de Uruguay conocen Israel de norte a sur y de este a oeste. Saben todo lo que sucede en Gaza. Conocen a los actuales y anteriores gobernantes de Israel. Saben, como todo el resto de los países de ONU desde hace meses que los ataques no son en “zonas aledañas” sino miles de personas, armas de todo tipo, violencia contra la frontera para romperla y tratar de matar entre otros, a los uruguayos que allí viven.

En cuanto a la solidaridad, efectivamente es muy buena. Pero, ¿solidaridad con una agresión violenta e ilegal contra la frontera de un país soberano con quien Uruguay mantiene relaciones diplomáticas desde antes de su nacimiento al cual ayudó como nadie a hacer posible? Eso es un uso desproporcionado de la solidaridad.

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