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15/08/2010

Por el Cr. Marcos Israel, Presidente del Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU)

El desafío de la desinformación


Por Marcos Israel, presidente del Comité Central Israelita del Uruguay

Comenzamos una nueva etapa en esta lucha que lleva tantos años y que tiene por objetivos fundamentales la paz y la verdad. Ambas son inseparables. Imposible concebir la paz basada en un contexto de mentiras o sobre una construcción de realidad ficticia.

Es que la colectividad judía uruguaya, aunque a 10.000 km del conflicto del Medio Oriente, se ve envuelta en él por la cobertura casi obsesiva que los medios le brindan al mismo, con énfasis en lo criticable –real o ficticio- que pueda pasar en Israel.

Esto nos afecta fuertemente ya que el viejo fantasma del antisemitismo no ha desaparecido y las noticias críticas han demostrado ser un buen combustible para el mismo.

El gran problema que esto nos ha planteado desde siempre tiene que ver con las asimetrías que imperan en el conflicto, y que impactan fuertemente en la cantidad y calidad de la información que circula. Por un lado la disparidad de tamaño de las partes –la pequeñez de Israel y la vastedad impresionante de sus enemigos-, lo que implica una cantidad muy desigual de emisores de mensajes. Por otro lado, la diferencia notable que implica el ser o no ser una democracia. Israel es la única democracia entre todos los Estados que participan del conflicto -21 Estados árabes e Irán-. En una democracia la mentira tiene patas cortas. La desinformación tiene vida efímera porque una cantidad de actores se encargarán rápidamente de salirle al cruce. No ocurre lo mismo en los regímenes totalitarios donde la desinformación puede acumularse sin límites y aquellos que osen denunciarla correrán serios peligros. Las agencias noticiosas internacionales, envueltas en una lógica de negocios y no de búsqueda de la verdad, amplifican al mundo la ficción que estos regímenes poderosos crean para su conveniencia.

Es así  que en el correr de décadas de conflicto y de persistente desinformación, se ha fabricado una realidad paralela, funcional a los que no conciben la coexistencia pacífica.

Existen ejemplos paradigmáticos de esta industria de la desinformación. Quizás el mayor de todos es el del suceso de Al Dura, aquel chico palestino que supuestamente quedó atrapado en medio de fuego cruzado entre israelíes y palestinos y murió en el incidente. La filmación con el padre tratando de cubrirlo y las fotos con el rostro entrañable del niño dieron la vuelta al mundo. Tuvieron que pasar un par de años hasta que un juicio en Francia contra la cadena France 2, que fue la que emitió la noticia original, demostró que todo había sido un montaje: el chico ni estuvo ahí ni había muerto. El resultado del juicio prácticamente no tuvo cobertura mediática. El objetivo de quienes crearon la desinformación fue largamente conseguido.

El propósito de este emprendimiento que ponemos a disposición de la sociedad uruguaya es brindar información de fuentes confiables así como opiniones de observadores y analistas que escriben con seriedad y responsabilidad.

Paralelamente, se pone a disposición de los interesados un importante abanico de contenidos e información de actividades y proyectos que llevan adelante las diferentes organizaciones que componen nuestra colectividad.

Este es el desafío que nos hemos impuesto, con la esperanza de sumar un granito de arena a la anhelada consecución de la paz.

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