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18/03/2019

La República

El velo es un símbolo que culpabiliza a la mujer musulmana






El hiyab tiene una raíz machista, en ningún pasaje del Corán dice que debe usarse.

“Muchas mujeres musulmanas no pueden elegir su vestimenta, publicar fotos o salir con quien quieran por miedo a las represalias”, denuncia Násara Iahdih Said, una joven musulmana que vive en España.

Las mujeres tienen que taparse el pelo para evitar la perversión del hombre”, es una forma de culpabilizar a la mujer por la conducta que pueda tener el hombre.

Ella es la creadora de la plataforma “Amnat Thawra” (Hijas de la Revolución) para defender los derechos de las mujeres árabes, sea cual sea su religión.

Afirma que siempre ha cuestionado el rol subordinado de la mujer en la sociedad, y digo verdades que a nadie le gusta escuchar”.

Creó la plataforma ‘Amnat Thawra’ para concienciar a su familia, y hacerles entender que tiene los mismos derechos que los varones de la familia. “Queremos acercarnos a otras realidades y unir fuerzas para concienciar a la sociedad.

Afirma que muchas de las libertades de las mujeres musulmanas “están coartadas”. “Nuestra vestimenta depende mucho de a quién tenemos al lado. Muchas llevan el hiyab y solo se lo quitan cuando se alejan de su comunidad. Tampoco pueden publicar fotos en sus redes sociales y las que tienen pareja llevan la relación a escondidas. En definitiva, viven en constante tensión a que alguien se chive y luego tengan represalias de su familia”.

“La mayoría de la gente nos ve como locas que quieren llamar la atención. En una sociedad donde está tan inculcado el machismo, los hombres nos ven como las del libertinaje. Los jóvenes tampoco nos aceptan porque ven peligrar sus creencias y tradiciones.

Estoy en tierra de nadie porque digo verdades que a nadie le gusta escuchar. Mi comunidad me llama mentirosa cuando critico el papel de la mujer en la sociedad islámica y luego, a solas, me dicen: ‘traidora, ¿cómo te atreves a destapar esto?’. Están los que temen que se les estigmatice aún más y a los radicales que ven tambalear sus privilegios. Entre los occidentales también es complicado porque tenemos a los islamófobos sedientos para justificar su odio. A casi nadie le gusta nuestra lucha, pero tenemos que dar ese golpe sobre la mesa.

Reivindicación

Las mujeres musulmanas luchan por la libre elección de su vestimenta, no a los matrimonios forzosos, no a la mutilación genital y fundamentalmente libre elección y de comportamiento.

El hiyab es un elemento cultural, pero tiene una raíz machista, de que las mujeres tienen que taparse el pelo para evitar la perversión del hombre. Es un símbolo que culpabiliza a la mujer. En el Corán en ningún momento se menciona el hiyab, es un concepto del que se han apropiado más tarde.

Sin embargo, las mujeres musulmanas reivindican mucho más que la libertad a la hora de vestirse.

Queremos los mismos derechos sociales y jurídicos. En los países árabes si una mujer tiene hijos fuera del matrimonio sufre un acoso y un estigma social en todos los aspectos de su vida. Además su hijo no tendrá apellido y estará estigmatizado toda su vida. El feminismo está dirigido a una mujer de clase media-alta y se olvida de las pobres y las obreras, por eso hay que tratar de ser didáctico y hablar en un lenguaje que entienda todo el mundo. Nosotras hacemos talleres en los que abordamos el feminismo desde la perspectiva del islam. Elegimos aquellos aspectos del islam que no dejan en un lugar inferior a la mujer. Tratamos de igualarla con el hombre a través de la cultura. Es una forma de cambiar la mentalidad”.

En España hay dos polos políticos diferenciados, afirma Násara. Está la extrema derecha que no quiere saber nada de nosotras y la izquierda, que hace una defensa superficial de las minorías oprimidas. No se dan cuenta que dentro de cada minoría hay otra, si cabe, aún más oprimida. Se sacan una foto con una mujer velada pero no ahondan en el problema. Además, a las que no llevamos hiyab nos tachan de estar impregnadas del colonialismo.

La inequidad en el mundo

La violencia

Hasta 7 de cada 10 mujeres en todo el mundo experimentan violencia física o sexual en algún momento de su vida.

La política

Solo el 24% de los escaños parlamentarios son ocupados por mujeres. La educación

15 millones de niñas en edad escolar nunca tendrán la oportunidad de leer o escribir en la escuela primaria.

El trabajo

A nivel mundial, las mujeres ganan solo 77 centavos por cada dólar que ganan los hombres haciendo el mismo trabajo.

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