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25/03/2020

Por Esc. José Luis Piczenik, para CCIU

Harari: un nuevo mundo tras la pandemia








El mundo se encuentra ante una situación inédita. En la historia reciente son contadas las ocasiones en las cuales la humanidad enfrento una situación de similares características. Guerras, accidentes, hambre, fenómenos meteorológicos, epidemias, en su mayoría fueron localizadas y si bien sus efectos pudieron ser regionales nunca la generalización publica fue tan rápida. Hoy estamos frente a un acontecimiento general con efecto universal. Es racional pensar que este ataque a la civilización desaparecerá en algún momento próximo, dejando a la humanidad con una conformación y estructura diferente. Un hecho que cambia la evolución natural, como lo fueron el fuego, la creación de la imprenta, el descubrimiento de nuevos mundos, la vacunación, la tecnología, son llamados revolucionarios y estamos en presencia de uno de ellos.

No solamente lloraremos las numerosas pérdidas humanas que nos dejara esta epidemia sino también afrontaremos las consecuencias laborales, sociales y culturales que serán efecto directo de los hechos vividos, siendo más intensas las consecuencias en los seres más carentes y vulnerables.

Crisis financiera, aumento del desempleo, detenimiento comercial, despidos masivos, corte de la cadena de pagos, cierre de fronteras, son todos conceptos que seguramente manejaremos en nuestro léxico en los próximos meses como resabio de este fenómeno de influencia planetaria.

El mundo se enfrenta a una nueva era. La filosofía y sus principales actores nos acercan en el pensamiento y nos proyectan la imaginación del futuro próximo.

El reconocido escritor israelí Yuval Harari reflexiona en estos días sobre dos aspectos que cambiaran el comportamiento público y privado del orbe. Con el coronavirus la vigilancia publica de las conductas y sentimientos humanos es una realidad, esto se da en perjuicio de quienes luchan por el empoderamiento y la llamada libertad ciudadana. En el mundo occidental cada vez más, el poder de turno no solo controla nuestras actitudes públicas (ingresos, recaudación, gastos, viajes) sino que a partir de estos episodios abarcan nuestras más sentidas motivaciones privadas. Ya no será necesario la creación de cuerpos de control estatal para recibir estas informaciones, pues nuestros deseos, nuestros estados anímicos y hasta nuestra temperatura corporal serán producto de conocimientos algorítmicos que serán recepcionados por las autoridades centrales. Nuestro pudor, reserva y anonimato serán situaciones del pasado ya que alguien podrá saber, entre otras cosas, nuestra condición sanitaria antes que nosotros mismos. Es esto la pérdida de valores intrínsecos al ser humano? Para el filósofo coreano, residente en Berlin, Byung Chul Han de gran viralización en las redes sociales no lo es. Él afirma que los pueblos del sudeste asiático tienen una mentalidad más autoritaria, que les llega de su tradición cultural (confucianismo) y que ello les ha permitido tener una mejor reacción colectiva a esta pandemia. Dice Chui Han “Las ciudadanos en el lejano oriente son más obedientes y menos renuentes” por tanto la vigilancia digital es un aliado para las buenas conductas y los buenos resultados.

Harari también predice un cambio en la internacionalidad de las respuestas, el reconocimiento de la cooperación y solidaridad global frente al esfuerzo propio, nacional o regional. La nueva era nos permitirá ser más agradecidos, más solidarios, más fraternos, más universales.

Entenderemos que el planeta puede repetir estas situaciones que solo serán evitables y permeables a luchas globales con el esfuerzo mancomunado de todos. Los más preparados deberán apoyar a los menos en materia sanitaria, logística, sin mirar el beneficio o ventaja personal de condición efímera. No hay solución nacional a un problema universal. La cooperación internacional mantiene un mundo más justo y fuerte con preparación para el enfrentamiento a las amenazas a las que estamos sometidos permanentemente. El reconocimiento a los héroes ciudadanos que se esfuerzan denodadamente en procura de su igual debe ser sobrevalorado en consonancia con el mensaje bíblico de “salvar una vida es salvar la humanidad”.

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