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27/03/2020

Hormigas y Prejuicios Raciales





Diario Judío México- por Marcos Susskind

Las hormigas se pueden encontrar en todas las regiones del planeta (excepto en los polos). Se cree que son el grupo más antiguo que sobrevivió en la tierra, ya que la aparición de hormigas se produjo durante el período Cretácico (hace unos 140 millones de años).

Las hormigas nunca han desaparecido, por el contrario, han crecido y hoy ya hay 334 géneros diferentes. El prejuicio racial hacia los judíos, llamado antisemitismo, tiene exactamente las mismas características: es el prejuicio más antiguo en la historia de la humanidad; desde su aparición, nunca ha desaparecido y, como las hormigas, sufre mutaciones en diferentes géneros.

El prejuicio racial es cualquier forma de expresión que discrimina contra una etnia o cultura porque se considera inferior o menos capaz.

Robert Wistrich escribió el libro “Antisemitism: The Longest Hatred ” en traducción libre, “Antisemitismo: el odio más duradero”. En este libro demuestra que no hay prejuicio, odio ni discriminación que sea más prolongado y continuo que el odio a los judíos.

Jerome Chanes identifica seis etapas en el desarrollo del antisemitismo:

1 Antijudaísmo precristiano, presente en la antigua Grecia y Roma, principalmente de naturaleza étnica

2 Antisemitismo cristiano en la antigüedad y la Edad Media, que era de naturaleza religiosa, basado en el hecho de que los judíos no aceptaban a Jesús como el Salvador y que todavía está en vigor en los tiempos modernos.

3 Antisemitismo islámico que se origina en la creencia de que los judíos eran una clase protegida

4 Antisemitismo político, social y económico del Iluminismo  y Europa posterior al Iluminismo, que sentó las bases para el antisemitismo segregacionista que se convertiría en racial.

5 Antisemitismo racial que surgió en el siglo XIX y culminó en el nazismo, con la llamada Solución Final que pretendía exterminar a todo el pueblo judío.

6 Antisemitismo contemporáneo, que algunos etiquetaron como el nuevo antisemitismo.

Agrego un séptimo elemento a la lista de Chanes, el antisionismo que niega a los judíos el derecho a la autodeterminación, un derecho garantizado a todas las demás etnias del mundo, incluidos aquellos que aún no han alcanzado su autodeterminación, como los kurdos.

Chanes sugiere fusionarse en tres categorías: “antisemitismo antiguo, principalmente de naturaleza étnica; antisemitismo cristiano, que es religioso; y antisemitismo racial en los siglos XIX y XX”. Como dije, también incluyo la categoría antisemitismo político, llamado antisionista.

Como las hormigas, el antisemitismo está indudablemente presente. La creación del Estado de Israel en 1948 y el rápido desarrollo social y científico logrado en poco tiempo, crearon nuevas tensiones antisemitas en el Medio Oriente y en los grupos políticos occidentales, inicialmente a la derecha pero hoy también se extendieron ampliamente a la izquierda.

Hubo innumerables intentos de eliminar hormigas. Uso de humo de cuerda, plantas repelentes, sésamo, ricino, insecticida químico – siempre en vano. Ocurría una disminución temporal pero regresaban con mayor fuerza y en mayor cantidad.

Lo mismo se aplica al prejuicio contra los judíos. Se utilizaron diversas metodologías, segregacion, exclusión social, exilio, inquisición, una peor que la otra, hasta alcanzar el máximo que fue el Holocausto.

¿Y cuál fue la respuesta judía? – la asistencia de médicos judíos a inmensas comunidades no judías, la apertura a la iluminación, la aculturación, el uso de la música y el humor, la educación, la inmensa contribución cultural y científica, la ayuda financiera. También en este caso, el antisemitismo se enfrió para regresar con mayor intensidad en un momento posterior.

Pero, incluso con todo el malestar que pueden causar, tanto las hormigas como los judíos tienen funciones esenciales: las hormigas hacen que la tierra sea más saludable, vuelcan sus capas, toman nutrientes de abajo hacia arriba y viceversa, esparcen el polen y ayudan en el proceso. nacimiento de nuevas plántulas.

Los judíos contribuyeron a la música (Benny Goodman, Burt Bacharach, Irving Berlin), física (Niels Bohr, Albert Einstein, Haim Harari), medicina (Albert Sabin, Maimonides, Paul Ehrlich), Economía (Paul Samuelson, Ben Bernanke, Milton  Friedman), tecnología (Mark Zuckerberg, Sergey Brin, Benny Landa) y un sinfín de otras mejoras en la vida de los seres humanos.

La historia demuestra: aún combatidas, las hormigas no desaparecen y continúan contribuyendo al mundo. Los judíos también.

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