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12/09/2019

Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU

Klezkanada 2019








El primer festival de Klezkanada tuvo lugar durante la última semana de agosto de 1996 en el “Camp B’nai B’rith”, un gran terreno con un pequeño hotel y cabinas de madera entre lagos y montañas, a unos 120 kilómetros de la ciudad de Montreal. Ha seguido presentándose cada año en la misma fecha y el mismo lugar. Cada año al llegar al festival, me pongo la camiseta que se vendió entre los asistentes en 1996. A estas alturas está algo desteñida pero ponérmela en el festival es cuestión de honor. Los años le subieron la categoría, ya no es una camiseta vieja. Ahora es parte de la Historia. Ya me ofrecieron buen precio para comprar esa “reliquia”, pero no, no la vendo…

Desde el primer Klezkanada en adelante, los festivales de música Klezmer aumentaron y se hicieron populares en Nueva York, Toronto, Cracovia, Weimar, Strasbourg, Río de Janeiro, Buenos Aires y no sé cuántos lugares más. Klezkanada sigue siendo el festival más tradicional, el más completo, el que atrae más músicos de todo el mundo. Claro, aquí el público asistente está limitado, sólo hay lugar en ese campus para unas 460 personas, la capacidad queda completa con las reservas en el mes de marzo y de ahí en adelante, las largas listas de espera confían en que alguien renuncie a alguna reserva.

Algo así como la mitad de los asistentes a Klezkanada son músicos que tocan algún instrumento y van a aprender los ritmos judíos que se da en llamar “klezmer” aunque muchos no sepan claramente qué es la música klezmer. La otra mitad no somos músicos y vamos a escuchar las charlas, clases y discusiones, a cantar las viejas melodías judías y asistir a los dos conciertos diarios, el de la tarde y el de la noche. Y a disfrutar de esta experiencia única en el mundo.

Dos idiomas se hablan en este festival. ¿Cuáles? Montreal es bilingüe, habla inglés y francés, pero se ha desarrollado por tradición en dos grupos separados y muy distintos. Un problema muy serio, que ha dividido y sigue dividiendo a la sociedad. Las Universidades, los hospitales, las escuelas, los teatros, las parroquias y las instituciones de tradición francesa y católica hablan francés y han rechazado enfermos, médicos y alumnos que no sean católicos. Las instituciones similares fundadas por los ingleses, de tradición cristiana protestante, hablan inglés. Los judíos que llegaron a Montreal después de la Segunda Guerra Mundial, fueron aceptados para estudiar y trabajar en las instituciones inglesas, pero no en las francesas. Resultado: los judíos canadienses de origen o descendencia europea hablan, estudian, trabajan y van al teatro en inglés, hasta el día de hoy.

A fines del siglo XX el problema de idiomas en Montreal se amplió. Llegaron a Canada inmigrantes judíos sefaraditas del Norte de África, hablando francés. Se han asentado con instituciones propias, algunos muchachos han ingresado a las escuelas judías de habla inglesa. También llegaron a Canadá judíos de la ex URSS, los inmigrantes hablan en ruso, sus hijos se han insertado entre los canadienses de habla inglesa. Claro que todos los colegios enseñan inglés y francés, pero el acento inicial de cada uno lo delata en cuanto dice la primera palabra.

¿Qué dos idiomas se hablan en Klezkanada? ¿Adivinan? Inglés e Idish. Varias clases simultáneas son en inglés, hay para elegir. En Idish hay dos clases al día en tres niveles, conferencias, grupos de coros. “ Hablo y escucho más Idish en una semana de Klezkanada que en todo un año en Montreal”, me dice una señora en la mesa de las comidas a la que me siento varias veces, una mesa con un cartel muy grande , en el que está escrito, en caracteres de idioma Idish, “Idish tish”.

¿Quién puso este cartel? pregunto la primera vez que me siento allí. “Soy yo” me dice un muchacho joven. Me cuenta que nació en Alemania y nunca le interesó aprender Idish hasta que se unió a un grupo de la “Marcha por la Vida” y fue a conocer los pueblos de Polonia en los que habían nacido sus abuelos. “Todo lo que yo sabía era que mis abuelos nacieron y fueron asesinados en Polonia y pensé que su idioma diario había sido el polaco. Recién en ese viaje supe que mis abuelos y todos los abuelos judíos de Polonia hablaron y escribieron poco el idioma polaco. Ellos nacieron, vivieron, trabajaron, amaron, se pelearon y se murieron hablando Idish. Por eso quiero aprenderlo.”

La Universidad de McGill en Montreal es de habla inglesa, desde hace años ofrece un seminario sobre música klezmer durante el festival de Klezkanada. Los alumnos registrados en la Universidad reciben 5 créditos si su monografía de final de curso es aceptada. Los asistentes al festival podemos ir a las clases. El profesor es el Dr. Hankus Netzky. Obtuvo su doctorado en Musicología en la Universidad de Filadelfia con su tesis sobre la música Klezmer.

Se hizo muy famoso en 1995 cuando intervino junto con otros músicos jóvenes y también con los miembros de la orquesta dirigida por él, “Klezmer Conservatory Band” en la película “In the Fiddler’s house” (En la casa del Violinista) con Itzjak Perlman como actor y músico principal.

Este año voy al Seminario de la Universidad de McGill desde la primera clase. Hankus Netzky empieza haciendo presentar a cada uno de los alumnos. ¿Por qué se anotaron en este Seminario de música klezmer? Casi todos contestan que son descendientes de uno o varios sobrevivientes de la Shoa y sienten que esa música forma parte de sus raíces y de su identidad. De alguna manera la música, lenguaje sin palabras, trae melodías que les hablan y los conectan con sus abuelos y bisabuelos de un mundo que ardió en la 2ª.guerra mundial.

Contar cómo y dónde nació la música klezmer es otro tema y se merece notas aparte.

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