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15/12/2017

Enlace Judío México, Por Khaled Abu Toameh

La frustración palestina contra los países árabes




Una declaración de guerra contra Estados Unidos, según el punto de vista palestino, habría sido la respuesta apropiada para el anunció del presidente estadounidense Donald Trump, el pasado 6 de diciembre, en el que reconoció a Jerusalén como capital de Israel.

Para los palestinos, las demostraciones antiestadounidenses que se realizaron en algunos países árabes como Egipto, Jordania, Túnez, Irak y Líbano, fueron un buen principio. Pero dichas protestas han fallado en satisfacer el apetito de los palestinos, que esperaban que las cabezas de los estados árabes y sus gobiernos tomaran medidas más drásticas contra los Estados Unidos.

Y no es que los palestinos esperaran que los ejércitos árabes e islámicos marcharan contra la Casa Blanca o bombardearan Nueva York y Los Ángeles. Pero todo lo que obtuvieron de los líderes y los gobiernos árabes e islámicos fueron demostraciones en las calles y posicionamientos de condena. Y parece que los palestinos ya no esperan más de sus hermanos árabes y musulmanes.

La sensación de abandono en el bando palestino es grande: las calles de la Franja Occidental y Gaza se están llenando de cánticos que acusan a los líderes árabes y musulmanes de “traidores” y “marionetas” en las manos de Israel y los Estados Unidos.

Casi todos los palestinos entrevistados en las protestas de los últimos días acerca del anuncio de Trump hablaron también de la “cobardía” y “debilidad” de las cabezas de los estados árabes e islámicos.

Bienvenidos a la mentalidad palestina, donde un líder árabe que habla de paz con Israel es un traidor, mientras que uno que habla de destruir Israel o lanzarle cohetes, como Saddam Hussein, es un héroe.

El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, de quien se rumora trabaja con la administración de Trump en un nuevo plan para resolver el conflicto israelí-palestino, es visto por muchos palestinos como un traidor y colaborador. Del mismo modo, el presidente egipcio Abdel Fattah Sisi ha sido acusado por muchos palestinos de ser demasiado suave con Israel y con los Estados Unidos, así como de estar coludido con Trump.

En el otro extremo, Hassan Nasrallah, el secretario general del grupo proiraní Hezbolá, y que ha llamado a una nueva intifada contra Israel, ha sido alabado como un héroe. Lo mismo que sus amos iraníes.

Un grupo interreligioso de Bahrein que visitó Israel con un mensaje de paz y reconciliación fue recibido por los palestinos con furia. Los palestinos acusaron a la delegación bahreiní de “promover la normalización con la entidad sionista”.

Cuando los palestinos se enteraron de que los miembros del grupo bahreiní visitarían la Franja de Gaza, los esperaron con huevos y zapatos para lanzárselos a su entrada. Los delegados bahreiníes negaron que tuvieran planeado visitar Gaza, pero eso no evitó las condenas por parte de los palestinos.

Haciendo eco de la molestia por la “impotencia” árabe y su “débil” respuesta a Trump, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás dijo que los posicionamientos de los gobiernos y líderes eran inadecuados en extremo. En un mensaje al Parlamento Árabe, Abás expresó decepción porque los países árabes e islámicos no tomaron medidas conjuntas en respuesta al anuncio de Trump.

Para Abás, las condenas solas son carentes de significado. Como mínimo, dijo, los palestinos esperaban que los árabes y musulmanes expulsaran a los embajadores estadounidenses de sus países, cerraran las embajadas, cortaran sus relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, y boicotearan a los representantes del gobierno norteamericano y a sus delegaciones y sus productos.

“Rechazar o decir que la decisión de Trump es nula es insuficiente”, agregó Abás. “Esperamos una serie de medidas y pasos que puedan estar a la altura del evento”.

La reacción en las calles palestinas a la “apatía” árabe e islámica nunca había sido tan fuerte, sobre todo después de la reunión de los cancilleres de la Liga Árabe en El Cairo para discutir el anuncio de Trump.

“Según veo, todos los árabes del mundo no valen dos shekels”, comentó un palestino entrevistado en Ramallah. Otro remarcó: “Ya no hay árabes ni musulmanes”. Un tercero dijo: “Me extraña que todavía haya árabes que esperan algo bueno de la Liga Árabe. ¿Cuándo vamos a despertar?”

“Cualquiera que espere que los cansados regímenes árabes defiendan Jerusalén vive bajo una ilusión”, dijo el analista político palestino Mohammed Isamail Yassin. Y agregó: “Lo único que uno puede esperar de estos regímenes son más fallas. Los gobiernos árabes están muy ocupados derramando la sangre de su propia gente”.

Mientras, parece que los palestinos están molestos no sólo con los líderes árabes, sino también con su propio presidente, Mahmud Abás. Una encuesta pública entre palestinos señaló esta semana que el 70% de los encuestados quieren que Abás renuncie. Hace tres meses, era el 67% quien quería su renuncia. Esta última encuesta encontró que los palestinos favorecen a líderes de línea más dura como la de líder de Al Fatah encarcelado, Marwan Barghouti, o del líder de Hamás, Ismail Haniyeh.

Los palestinos están molestos con Abás porque, entre otras cosas, creen que no es suficientemente firme con Israel. Muchos quisieran ver a Abás cancelar los Acuerdos de Oslo y abiertamente convocar a un levantamiento armado. También quisieran que dejara de coordinar la seguridad con Israel. En un intento por complacer a la opinión pública palestina, Abás y sus principales oficiales han reiniciado su retórica incendiaria contra Israel y contra la administración Trump.

La decisión de boicotear este mes la visita del vicepresidente de los Estados Unidos Mike Pence, se dio en el contexto de mitigar la furia en las calles. Abás y su Autoridad Palestina han dejado también muy en claro que ya no consideran a la administración Trump como un intermediario “honesto” e “imparcial” en el proceso de paz con Israel. En consecuencia, la Autoridad Palestina anunció que rechazará cualquier plan de paz propuesto por el equipo de Trump, incluso si el plan consigue el apoyo de países árabes como Arabia Saudita o Egipto.

Ahora la estrategia palestina es trabajar duro en sabotear cualquier plan que venga de la administración Trump. Los palestinos están convencidos de que el Príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman y otros líderes árabes están cocinando una nueva conspiración a sus espaldas, con el objetivo de liquidar la causa palestina para imponer una solución que a ellos les resulte aceptable. Esto, por supuesto, no tiene nada que ver con el anuncio de Trump sobre Jerusalén. Ha sido la postura de los palestinos incluso desde antes de dicho anuncio, y es seguro que no va a cambiar.

Los palestinos se han puesto a sí mismos en una ruta de colisión no sólo con los Estados Unidos, sino también con el mundo árabe. La pregunta ahora es: ¿Cómo van a responder los regímenes árabes a esta última carga fraticida lanzada contra ellos por sus hermanos palestinos?

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