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19/10/2018

Aurora

La historia del médico argentino-israelí que está “curando a la humanidad”






Durante años se ha hablado sobre las terribles historias de las víctimas de la guerra civil en Siria. Sin embargo, en Ziv, se han vivido un sinfín de historias conmovedoras que son una expresión única de amor al prójimo y ayuda en tiempos de necesidad.

El cirujano Alejandro Roisentul, graduado de odontología de la Universidad de Buenos Aires, lleva trabajando en el hospital Ziv cerca de 20 años. En los últimos años ha atendido a cientos de víctimas de la guerra civil en Siria como parte de la labor humanitaria de Israel.

En agosto del año pasado, el doctor Roisentul fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por su labor como responsable de la Unidad de Cirugía Maxilofacial del centro médico Ziv.

El pasado 13 de setiembre, el ejército israelí anunció el final de la operación conocida como “Buena Vecindad” y con esto se interrumpió el paso de heridos sirios a Israel. Tras el cierre de esta etapa, es un buen momento para recapitular sobre esta importante labor humanitaria que se llevó a cabo por años.

En una entrevista exclusiva con Aurora, el doctor Roisentul cuenta sobre cómo comenzó esta etapa: “El primer contacto con heridos sirios ocurrió el mes de febrero del año 2013, cuando los primeros 7 heridos de la guerra civil de Siria fueron trasladados por una ambulancia de las Fuerzas de Defensa de Israel desde la frontera hacia el hospital Ziv Medical Center de la ciudad de Safed, a unos 40 km de distancia. Ziv es el hospital más cercano a Siria, y también se encuentra a unos 11 km de distancia de la frontera con el Líbano. Desde entonces hemos recibido en el hospital de Ziv más de 1500 refugiados Sirios, incluyendo niños, adolescentes, mujeres y hombres. 16 mujeres han dado luz a sus bebés aquí en Ziv.”

La fundación Amigos de Ziv (Friends of Ziv) impulsó hace algunas semanas una iniciativa para que el doctor Roisentul, entre otros, sea candidato al próximo Premio Nóbel de la Paz en 2019. Roisentul comenta sobre esta iniciativa y considera que “tanto como argentino, como israelí y como profesional de la salud, yo pienso que es una manera de distinguir a todos ellos que en algún momento de su vida han decidido curar, no solo las heridas de sus compatriotas sino las heridas de la humanidad”.

A: ¿Cómo se sienten los heridos sirios cuando llegan a ser tratados en Israel y qué piensan sobre Israel después que se van?

“Los heridos sirios sufren varios traumas que se van sumando. El primero es el trauma de la guerra civil y la situación que están pasando ellos y sus familias en Siria. El siguiente trauma son las heridas mismas, que en la mayoría de los casos son muy graves y mutilantes. El próximo trauma que tienen que pasar es la decisión de dirigirse hacia la frontera del país con el cual se encuentran en guerra y se ven obligados a pedir ayuda a un ejército al cual les tienen miedo en cierta manera y no saben de antemano si éste va a responder al pedido de ayuda o los van a tomar como rehenes”.

“El próximo paso es el traslado en ambulancias militares israelíes hacia dentro de Israel y a un hospital donde recibirán la atención médica. Paso siguiente, un grupo de enfermeras y médicos alrededor de ellos (todos Israelíes) atendiéndolos y realizándoles cirugías complejas. Pero a la larga y con el tiempo, pues estos heridos en su mayoría quedaron internados y atendidos durante meses en Ziv, los heridos Sirios fueron comprendiendo y aceptando que los médicos y el equipo de salud de aquí los estaban tratando como personas, como seres humanos iguales que cualquier ciudadano israelí y de ahí que fueron desarrollando la confianza en el equipo y entendiendo que a pesar de la guerra y de la terrible adversidad que les tocó vivir, Israel los recibió con los brazos abiertos y sin preguntar ni pedir nada a cambio. Hacer lo que hay que hacer, y punto”.

A: ¿Cuál cree que es la importancia de su labor y la del resto de los doctores en Ziv al tratar a heridos sirios? ¿Por qué un hospital israelí recibe a heridos de un país enemigo?

“Los trabajadores de la salud, tanto enfermeras, médicos, paramédicos y auxiliares, hemos decidido en algún momento de nuestras vidas, que queremos curar a la gente. El significado de la palabra “curar” uno lo va entendiendo a través de los años, y esto no significa solamente suturar una herida o tratar una enfermedad crónica con medicamentos, sino que en estas situaciones que uno va experimentando, uno se da cuenta que la medicina puede ser utilizada como un “antídoto para la violencia”. Eso es justamente lo que los médicos de Ziv descubrimos estos últimos años. Un hospital israelí recibe heridos de un país enemigo, porque justamente los heridos no son enemigos, son madres, padres y hermanos, hijos y sobrinos de familias destruidas por la guerra”.

A: ¿Cuál es el caso que más lo ha marcado desde que comenzó a tratar a heridos de la guerra civil en Siria?

“Este niño de la foto, de solamente 8 años de edad, llegó a Ziv por una enfermedad metabólica complicada la cual no fue tratada por varios años. En la zona que su familia vive ya no quedan hospitales en pie. El instante en que la foto fue captada, minutos antes de una intervención quirúrgica que el niño debía pasar, fue un momento en que si sería capaz de congelarlo en el tiempo, y transmitir al resto del mundo la energía que se generó en el ambiente, estoy totalmente convencido que el mundo dejaría de girar por unos instantes y se produciría un “re-start” o “reinicio” de la situación caótica del mundo. Todos empezaríamos nuevamente a mirarnos a los ojos y a interesarnos por el bienestar del prójimo”.

A: Un mensaje para los lectores de Aurora

“Si cada uno, desde su rincón y su barrio, desde su círculo familiar y de amigos, desde su lugar de trabajo y la gente que uno convive, levantara la vista y dejara de ver solamente el ombligo; éste no se irá, para cruzarse con la mirada de tu vecino o compañero de trabajo, tus hijos o tu pareja, y dedicarles solamente una sutil sonrisa, vas a poder entender que la “paz” comienza con esos pequeños actos de afecto y cuidado por el prójimo”.

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