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07/08/2020

Un proyecto que quiere salvar los antiguos cementerios judíos

Foto: Štěpánka Budková






Radio Praga Internacional- por Romana Marksová

En el jardín de un chalé en la región de Kutná Hora yace una lápida judía. Fue salvada por un joven que más tarde emigró del país. Su familia conservó y protegió la lápida durante decenas de años.

La lápida pertenece a una señora de apellido Hadas que murió el 21 de agosto de 1688, según descubre Tomáš Jelínek del proyecto Bejt Olam, tras limpiar la inscripción en la piedra. Desde que se unió al proyecto, ha logrado salvar una veintena de lápidas similares.

La lápida de la señora Hadas estaba originalmente en el cementerio praguense de Libeň. Gracias al proyecto, ahora será devuelta a su lugar original. Según explicó Jelínek para la Televisión Checa, el objetivo es impedir que los cementerios judíos desaparezcan.

“Es una especie de lucha contra el destino de los cementerios judíos. Su destrucción en la historia moderna comenzó en la época de los nazis y continuó durante el comunismo. Nos esforzamos por capturar la historia, porque además de su valor moral, muchas lápidas judías cuentan asimismo datos importantes sobre la vida del pueblo judío”.

La lápida de la señora Hadas realizará una primera parada en el depositario, donde los trabajadores del proyecto Bejt Olam reúnen otras lápidas. En estos momentos contiene, por ejemplo, lápidas del cementerio de la ciudad morava de Jevíčko, destruido en la década de los 70 para ser transformado en parque.

De acuerdo con Jelínek, la historia de estas lápidas es parecida a la de la señora Hadas.

“Su destino es similar. En ambos casos es una historia de personas que intentaron salvar algo que la gente que estaba en el poder en cierta época quiso destruir. Protegieron las lápidas por más de cincuenta años y ahora nos las devolvieron”.

Gracias al proyecto, las lápidas ahora regresarán a su sitio original, que en el caso de algunas de ellas es Praga. No obstante, quien fuera a buscar el antiguo cementerio del barrio de Libeň, no lo encontraría. Está situado unos cuantos metros por debajo de la parada de tranvía de Palmovka.

La historia del cementerio ha sido turbulenta. Primero fue destruido por inundaciones, después por trabajos de construcción: primero del ferrocarril y más tarde del puente de Libeň, en 1928. Finalmente, en 1965, el cementerio fue cubierto por cuatro metros de tierra, por decisión del Gobierno comunista que transformó el sitio como parte del proyecto llamado ‘Por una Praga más bonita’.

En la actualidad, en el marco de la reparación del puente de Libeň, la Alcaldía de Praga está buscando una manera de conmemorar el antiguo cementerio judío, según contó para la Televisión Checa Adam Scheinherr, concejal de transportes de Praga.

“Nos gustaría informar a los que pasen por ahí, ya sea a pie o en tranvía, sobre el sitio que están atravesando. Queremos marcar de alguna manera los límites del antiguo cementerio judío”.

En el pasado, los barrios vecinos de Libeň y Karlín acogieron una comunidad judía bastante extensa. Los primeros judíos llegaron en el siglo XVI. En el siglo XIX fundaron en Libeň y Karlín varios negocios y pequeñas fábricas, que terminaron transformando esta zona de la capital en un área industrial. Hoy en día, el terreno bajo el cual se oculta el antiguo cementerio pertenece a la Comunidad Judía de Praga, pero algunas partes se extienden debajo del puente y la carretera.

En Bejt Olam consideran que los últimos años han sido más amables con los monumentos judíos y muchos han sido renovados. No obstante, sostienen que lo que hace falta es una recolecta masiva de documentos relacionados con estos monumentos. Estos documentos podrían ayudar a completar la historia de las lápidas perdidas.

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