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03/05/2018

Día Mundial de la Libertad de Prensa






El Confidencial

Día Mundial de la Libertad de Prensa: 25 años protegiendo a los medios

Hace 25 años que se celebra cada 3 de mayo el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) decidió en 1993 que la profesión de todos aquellos que se encargan de mantener informada a la población merecía al menos un día al año para fomentar el ejercicio de lo que es un derecho fundamental, tal y como prevé la Declaración Universal de los Derechos Humanos. "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión", reza el artículo 19 de la mentada declaración.

Sin embargo, en 2018, la Unesco celebra el 25º aniversario de este día bajo la sombra de un creciente odio hacia el periodismo y de una preocupante hostilidad, muchas veces alentada por los propios gobiernos, contra los medios de comunicación, algo que para Reporteros Sin Fronteras (RSF) constituye una amenaza para las democracias. De hecho, lo que hasta ahora había sido algo relativamente alejado de Europa ha alcanzado el Viejo Continente, en donde no solo se han multiplicado los ataques contra la prensa, sino que también ha sido escenario de asesinatos de periodistas, amén de múltiples detenciones, solo por el hecho de informar.

La Unesco ve este día como una oportunidad para informar "acerca de las violaciones a la libertad de prensa" y recordar que "en decenas de países alrededor del mundo las publicaciones son censuradas, algunas multadas, suspendidas o anuladas, mientras que periodistas, editores y publicadores son acosados, atacados, detenidos e incluso asesinados". A 3 de mayo de 2018, han muerto 22 periodistas en todo el mundo, la mayor parte en zonas de conflicto, pero uno de ellos fue asesinado en Eslovaquia. Según los datos del Comité para la Protección de Periodistas, a lo largo del año anterior lo hicieron un total de 46: dos, ambas mujeres, murieron en Europa.

Lejos de países como Corea del Norte, Eritrea, Vietnam, Siria, Egipto o Burundi —entre otros—, clasificados por RSF como naciones en una situación muy complicada, se encuentra Europa, donde la mayor parte de los países miembros se encuentran en una situación buena o, al menos, satisfactoria. Sin embargo, esto no quiere decir que los países europeos sean paraísos para la libertad de prensa.

Turquía, un infierno para los medios

En 2017, se contaban por decenas los periodistas que habían sido arrestados desde que tuvo lugar el intento de golpe de Estado en julio de 2016: la incesante purga del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan durante el último año y medio ha llevado a casi 300 profesionales de los medios de comunicación a ser detenidos, uno de ellos en España. Las autoridades españolas detuvieron al periodista y escritor turco Hamza Yalçin, en virtud de una orden internacional de la Interpol, tras aterrizar en el Aeropuerto de El Prat de Barcelona, donde hizo escala para viajar con destino final Reino Unido.

Muchos de los detenidos eran trabajadores de 'Cumhuriyet', el diario turco más acosado por el Gobierno. La mano dura contra el periódico más antiguo de Turquía se debe a la independencia con que recientemente sus editores han dirigido la publicación. “En otras décadas hemos sufrido cierres, también asesinatos, e incluso amenazas de bomba [el edifico está acordonado por vallas policiales], pero ahora estamos en el punto de mira del AKP porque hemos criticado abiertamente la purga represiva tras el golpe fallido y todas las violaciones de derechos humanos”, explicaba a El Confidencial uno de los encargados de contenidos del diario.

Europa: tres asesinatos

Si bien México fue en 2017 el país con más periodistas asesinados, y los países con conflictos abiertos —Afganistán, Irak, Yemen, Siria...— en los que lo hicieron más reporteros en circunstancias violentas, la situación en Europa no ha sido especialmente óptima en los últimos meses. Según RSF, la región se ha visto afectada por amenazas a periodistas de investigación y ataques verbales sin precedentes contra la prensa, amén de tres asesinatos perpetrados en suelo europeo entre 2017 y 2018:

Kim Wall (Suecia, 1987): con solo 30 años fue asesinada —en agosto de 2017— en Dinamarca por Peter Madsen, un conocido inventor danés al que iba a entrevistar en un submarino que él mismo había fabricado. Fue condenado a cadena perpetua.

Daphne Caruana Galizia (Malta, 1964): en octubre de 2017, un coche bomba acababa con la vida de esta periodista, que llevaba años denunciando prácticas corruptas en el Gobierno. Dos semanas antes de su asesinato, había dicho a la policía que temía por su seguridad.

Jan Kuciak (Eslovaquia, 1990): el joven periodista, conocido por sus investigaciones sobre corrupción, fue hallado muerto junto a su compañera, ambos asesinados en su vivienda con sendos disparos de bala.

Además, en abril de 2018, el periodista italiano Paolo Borrometi, amenazado desde hace años por la mafia siciliana, era víctima de un intento de asesinato. Borrometi, que abandonó su isla natal por las incesantes amenazas, iba a ser objetivo de un ataque con explosivos dirigido tanto contra él como contra sus guardaespaldas a propósito de un viaje a Sicilia programado para este mes de mayo. "¿Sabes por qué a veces hay que asesinar a un hombre? Para calmar un poco a los demás", se escuchó decir al jefe del clan Cappello de Catania, que está detrás de este intento de asesinato. La policía logró frustrar el ataque y detuvo a cuatro personas.

Ataques de políticos a periodistas

No solo las muertes —o los intentos de asesinato— han empeorado el ambiente en Europa. Los ataques y presiones que sufre la prensa proceden, según RSF, con más frecuencia de dirigentes políticos, que acaban generando un ambiente de hostilidad hacia los medios de comunicación y los propios periodistas. En Eslovaquia, donde murió asesinado el joven Jan Kuciak, el primer ministro —que dimitió tras la muerte del reportero—, Robert Fico, llegó a referirse a los periodistas como "sucias prostitutas antieslovacas", además de "idiotas" o "hienas". Pero no solo ha ocurrido esto en Eslovaquia:

Hungría: Víktor Orbán declaró enemigo público a George Soros y lo acusó de apoyar a medios de comunicación independientes cuyo objetivo es desacreditar al Gobierno húngaro. Entre los "mercenarios de Soros", medios afines a Orbán incluían a periodistas de investigación y defensores de refugiados.

Austria: el dirigente del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), Heinz-Christian Strache, acusó a la cadena pública (ORF) de publicar noticias falsas, mentiras y propaganda a través de un comentario publicado en su cuenta de Facebook. Después, el diputado Norbert Steger, del mismo partido y miembro del consejo de la ORF, amenazó con despedir a un tercio de los empleados por publicar información "sesgada" sobre las elecciones de Hungría.

Francia: Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa, compartió un texto escrito por él mismo en el que aseguraba que el poder de los medios era la conspiración, y que "el odio de los medios y de quien los anima es justo y sano".

Polonia: el periodista Tomasz Piatek fue amenazado con ingresar en prisión después de publicar la presunta relación entre el ministro de Defensa polaco y el crimen organizado ruso.

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