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01/11/2013

Entrevista a Elián Stolarsky, por Lic. Ruth Roizner Selanikio

“El judaísmo me enseñó a creer pero también a recordar”


22 años, artista plástica, animadora, ilustradora, estudiante de Bellas Artes bajo la orientación de Carlos Musso y grabado con Claudia Anselmi y Edgardo Flores. Recientemente premiada en la 10ª Bienal de Salto por la obra “Caja negra”.

¿Número de la suerte? 7
¿Un libro? Difícil hablar de uno “En medio de Spinoza” De Deleuze
¿Un/a uruguayo/a? Hay muuchos y excelentes!! Comenzando por mis padres y mi hermana…son eternos los ejemplos
¿Un gran recuerdo? Los cuentos antes de dormir de mi abuelo
¿Una convicción? El arte
¿Una película? “Everything is Illuminated” de Live Schreiber o “Zerkalo” de Andrei Tarkovsky
¿Una pasión? Pff, mi vida es una gran pasión sola!
¿Un sueño? Que todos podamos realizar aquello que realmente deseamos.
¿Una canción? Cambio muy seguido, por solo nombrar una “Palacio” de Fernando Cabrera
¿Una palabra? amor
¿Un aroma? A la tinta de grabado, a taller donde se está trabajando o al olor de los libros viejos de casa de abuela en el interior
¿Un sabor? dulce

¿De dónde provienen tus abuelos?
De mis cuatro abuelos, tres son polacos y una turca.

¿A qué escuela y liceo concurriste?
Fui al Ariel desde los dos años hasta cuarto de liceo. Luego terminé mis estudios en el bachillerato San Felipe.

¿Fuiste a alguna tnuá (movimiento juvenil)?
Fui un tiempo a Jazit cuando era bien chiquita, pero principalmente a la Hanoar Hatzioni. En la Hanoar fue que viví hermosas experiencias y casi llegué a ser madrijá (líder).

¿Cómo has vivido tu niñez?
Vivía en Cordón desde que nací hasta los siete años que nos mudamos con mi familia a Parque Rodó. Mi niñez fue hermosa, mis padres son una especie de ángeles caídos del cielo así como mi hermana y mi familia en general. Siempre se viven momentos complicados, pero si la compañía es buena, ningún mal dura cien años!

¿Cómo vives el judaísmo?
Soy religiosa. Creo en la historia de mi pueblo, en los valores que me fueron transmitidos. El judaísmo me enseñó a creer pero también a recordar. Si bien soy laica en cuanto a los ritos, aún sostengo la responsabilidad que heredé por pertenecer al pueblo hebreo.

¿Cómo nace tu atracción por el arte?
Desde muy chica dibujaba hasta que un día decidí volver más consciente algo que hacía por impulso. Entonces comencé a estudiar y como consecuencia a trabajar mucho. Y ahora no puedo imaginarme en otra vida que no sea una vida artística.

He visto que dedicas la mayor parte de tus obras a las caras, ¿cómo es el proceso que vives desde la hoja en blanco hasta la obra concluida?
Eso depende mucho del material, hay materiales como las técnicas aguadas que son muy sugerentes, pero hay otros como el acrílico que debo tener aunque sea alguna vaga idea para comenzar. En rasgos generales, la base de todo es el trabajo. A veces parto de fotos que las uso de referencia cuando sé que deseo algo puntual. Pero luego es trabajo, simplemente eso

¿Tenés algún material predilecto?
Cambio mucho, pero dos constantes que tengo: el acrílico (símil vidrio, no la pintura de tipo acrílica) y las lapiceras negras.

Has participado de la 10ª Bienal de Salto y obtuviste el premio “Centro Cultural Gran Hotel Concordia” mediante la obra “Caja negra”, ¿cómo viviste esa experiencia?
No me lo esperaba en absoluto. Esa obra había sido rechazada en otro concurso. Pero decidí insistir porque es una obra que quiero. Más allá de que siempre lo que una hace es mejorable, cuando encuentro obras que me gustan, no me importa si son rechazadas porque yo sé que son lo mejor a lo que podía llegar en el momento que la realicé, o porque allí encontré algo mientras la concebía. Volviendo a la Bienal, fue una alegría inmensa. Estoy muy agradecida realmente.

¿Qué sensación tenés al finalizar un proyecto?
Alegría y como una especie de angustia. Es una sensación muy linda pero a la vez tiene la contracara del retrogusto de aquello que ya pasó. Además mientras se está trabajando en ella, una está metida en la cuestión. Mas cuando la obra está terminada, ya no es tan mía. Ya tiene casi vida propia.

¿Y al exponer? ¿Dónde has estado por última vez?

Al exponer sucede lo mismo, la alegría y adrenalina de mostrar aquello en lo que una trabajó tanto y con tanto amor, tiempo, paciencia; como también una sensación de languidez por algo que ya fue y no es más mío en cierta forma.

Vengo de Exponer en Florianópolis. Un lugar increíble, con gente aun más maravillosa (aprovecho a agradecerle a Diego por su grandeza como artista y persona). Ahora estoy exponiendo de forma colectiva en Fundación Unión. Un lugar que me abrió las puertas desde el principio. Un gracias gigante para Alicia también.

¿Algo que quieras añadir?
Que se haga lo que se haga mientras estemos vivos, sea hecho con amor y convicción.

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