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04/07/2013

Entrevista a David Roizner Selanikio

La actuación, un oficio tan alcanzable como te lo propongas


Datos generales: 33 años. Actor. Aparte, técnico en reparación de PC, pero lo que realmente le gusta es la actuación.

¿Cómo nace tu gusto por la actuación?
Llego a la actuación mediante el cine. Me apasionaban las películas y no tenía muy definido en que área dentro del cine encajaba bien. Al principio pensé en los roles de director o guionista. En esa época,estudiaba en la FUC (Fundación Universidad del Cine) y vivía en Argentina, y al momento de hacer los cortometrajes un compañero me preguntó si me animaba a hacer un personaje menor en su corto. Se trataba de una persona borracha que estaba disfrazado de conejo de peluche y tenía que servir botellitas de whisky a parejas, vestidos con ropa de fiesta, que bailaban un Vals en una piscina llena de agua. Era en una parte onírica del corto a la cual ¡no me pude resistir! De ahí en adelante se sumaron más compañeros que me convocaron a actuar, fue así que me di cuenta que en vez de estar “atrás de cámara” me gustaba más estar frente a ella. Al parecer rendía como actor, me encantaba hacerlo y viendo hacia atrás, ahora teniendo estudios e importante experiencia actoral, me defendía. Digamos que tenía cierta facilidad y terminó siendo lo mío, encontré mi lugar en el arte. Fue así que opté por dejar la FUC y me volví a Uruguay a estudiar actuación. Al principio me lo tomé tranqui y “picotée” conocimientos en talleres con poca carga horaria, siempre orientando a la actuación frente a cámara. En 2007 arranqué con un curso en Dodeca, dictado por Ramino Perdomo. Recién fue en el 2009, que me metí seriamente en el tema. De aquel año hasta el presente tuve clases con gente reconocida del medio, los que influyeron más en mí: Jorge Denevi, Beatriz Massons, Fernando Toja, Álvaro Pozzolo, Coco Rivero, Ricardo Beiro, Alberto Zimberg y Álvaro Armand Ugón. La carrera la estoy haciendo en la Escuela del Actor, donde estoy próximo a egresar. En fin, mi formación proviene de varias aristas, de muchas puntas.

Y hablando de aristas, ¿cómo relacionas tu ser judío llevado al escenario?
El judaísmo siempre está presente en mi vida. Puntualmente si se toca el mismo en alguna obra, es probablemente que conozca algo más que el resto de los compañeros. Te doy un ejemplo concreto, ahora estamos trabajando con Bertoldt Brecht, “Terrores y miserias del III Reich”, y en una de ellas en particular tengo que hacer el saludo nazi. Al principio antes de hacerlo por primera vez, me chocaba en la cabeza un montón y para dentro decía: ¿lo hago no lo hago?, lo tengo que hacer, soy un actor. No por eso quiere decir que estoy promocionando el nazismo. El personaje es un chofer que trabaja en la casa, y tiene miedo como cualquiera en esa época de que los agarrara el régimen. Llega un oficial a la casa y el chofer trata de no vincularse con la situación de ninguna manera, la cual está ocurriendo en el comedor de su casa, en la que él está. Y sin embargo cuando hay que hacer el saludo, entra otro personaje y como está el oficial, lo saluda. Mi personaje hace lo hace de una manera que a la escena resulta de comedia, ya que es muy exagerado el saludo en sí. La primera vez que lo hago estoy comiendo con un plato de galletitas y con la misma mano, la derecha hago el saludo y a la vez subo el plato. En definitiva si tenés que hacer un personaje por más que no te guste, no lo podes contradecir. Y en este caso creo que la proposición mía de levantar el plato, queda genial. Evidentemente lo hacían por miedo y compromiso, pero no necesariamente porque estuvieran afiliados al partido nazi ni compartieran la ideología.

Has realizado varios cortometrajes en tu quehacer actoral, ¿hasta dónde has llegado con ellos?

Empecé desde lo mínimo, con ésos personajes que son extra calificados. Que figuras 3, 4 o 5 segundos del cortometraje nada más, y por suerte me fui afianzando hasta que llegue a roles protagónicos o coprotagónicos. El cortometraje “Demasiada agua”, de los directores Nicolás Botana y Gonzalo Torrens fue seleccionado por dos festivales de Estados Unidos: Afi Fest y Los Ángeles Film Festival, estos se hacen en Hollywood y muy pocos cortometrajes entran ahí. Son cosas que a veces cuando estás haciendo un corto, nunca te planteás esas posibilidades de llegar a festivales de prestigio. Vos querés hacer el trabajo lo mejor posible, y que tenga una difusión porque si no queda guardado en un cajón. Y después encontrarte con la sorpresa que fue elegido una vez y que te abre puertas a otro festival y así. Es muy gracioso pero muchas veces durante los rodajes te dicen de acá a Hollywood. Y la respuesta que doy de un tiempito a esta parte es: ¡yo ya estuve en Hollywood, a ver cuándo vamos de vuelta!

¿Qué sentís cuando salís al escenario?
Cuando salís al escenario evidentemente cargás con una responsabilidad importante. A veces la presión de hacerlo bien, sobre todo en las primeras funciones, y generalmente llegas con el tiempo justo para que la obra corra y no se tranque. Este año estoy teniendo clase con Roberto Suárez. Y un ejercicio que nos propuso y nos recuerda siempre, es que cuando llegás al escenario es para gozar, es lo mejor que te paso en tu vida y no hay nada que se compare a eso. Y por eso tenés una felicidad enorme. Y lo procesé, y me metí en ese camino de experimentarlo cuando entro en el escenario y es genial porque no es un momento más de mi vida, es un momento que estoy haciendo lo que amo, lo que quiero y tengo que dar lo mejor de mí. Y eso el público si realmente lo podes transmitir lo siente.

Volviendo al teatro ¿ya has estado en cartelera?
Uno de los objetivos que yo tenía este año era justamente debutar en cartel. Por suerte este año se dio, me convocaron para tres obras por el momento que ya es un montón. La obra con la que empecé es La Sirenita, el cuento clásico del escritor y poeta danés Hans Christian Andersen. Me toca interpretar dos personajes: el Rey Neptuno, nada más y nada menos que el padre de la sirenita, y el Rey Juan, el padre de la pretendiente del príncipe, quién se termina casando con la sirenita. No es una obra exclusiva para niños, tiene muchos guiños para adultos. Es bastante completa y estoy muy contento con el elenco, el trato que me dieron y por brindarme esta posibilidad, es impagable.

¿Algo más que quieras agregar?
Sí, quiero compartir algo que aprendí en todo este tiempo, y es que hay que concentrar todos los esfuerzos en nuestro objetivo principal; ya sea tu trabajo, la vida que querés tener en sí, y una vez que te decidiste darle con todo a tu elección. Al estar en todos los lugares, ir, venir, y hacer un montón de trabajos diferentes, la gente te va conociendo y de hecho muchas veces te llaman y hasta sin pasar por un casting. Y eso lo construye uno mismo. El porcentaje de la suerte que a veces hay que tener (ni que hablar que hay que tener), se reduce y los logros son mucho más por el esfuerzo tuyo que pusiste de estar todos los días yendo a un casting, a otro, dejando trabajo para ir a rodar un corto, hasta tal punto que para estas tres obras, me convocaron personas que me vieron actuando en algún momento. Entonces hay que ir para delante porque los objetivos son alcanzables, están muy ligados a cuánto esfuerzo tuyo le pongas.

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