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09/11/2018

Uruguayos Solidarios






Nota de Dafna Kreimerman sobre el proyecto Sapatina

Cuando hablamos de payasos, y lo hacemos por primera vez desde la sorpresa, la imagen que tenemos en nuestra cabeza seguramente sea de un payaso de cumpleaños. Incluso, posiblemente alguno piense en Ronald Mcdonald. Una persona con la cara pintada de blanco, zapatos ridículamente grandes y nariz roja. Pero, ¿qué tiene que hacer un payaso? ¿Hay algo que lo incluya o excluya de la definición de payaso? ¿Qué es un payaso? De todas formas, creo que la respuesta más difícil es, seguramente, a la pregunta que nos hacemos cuando intentamos entender la presencia de un payaso en un hospital. Siendo sincera, no recuerdo haber reído en una reunión que hubiera un payaso. Cuando mi amiga Sofi, Sofía Dulcini, comenzó junto con Aline Bez su proyecto de payasos médicos hace algunos años –o hospital clown– seguramente la imaginé a ella intentando hacer formas con globos y regalarlos a los niños que tuviera cerca. Temo que fui un poco bruta y apresurada. Hoy el proyecto de Sofi, Sapatina Payasos, es uno de los finalistas del Premio Destacados y con la ayuda de todos nosotros puede expandirse. Y de la mano de Sapatina, podemos dar una dimensión a la labor de los payasos.

Escribiendo Hospital Clown en Google podemos encontrar cientos de miles de resultados. Esto nos puede ayudar, en principio, a entender que se trata no sólo de una actividad que un grupo de personas realiza honorablemente con el objetivo de alegrar a quien se encuentre internado, sino de una idea sumamente desarrollada, que consta de escuelas y sus teorías, su ética, sus organizaciones y profesionales.

Navegando por las profundidades de Google también encontraremos que se le puede llamar Care Clown (payaso que cuida), Clown Doctor (doctor-payaso). Lo mismo sucede con el español: payaso hospitalario, payaso médico... la lista sigue. La terminología utilizada mutó a lo largo de los años ya que con el tiempo y con los resultados obtenidos, se vio que no son “solo” payasos, sino payasos especializados. Lo que comenzaron siendo intervenciones para que pacientes y sus familias puedan olvidar por un rato la dura realidad que les tocó vivir, pasó a ser un requerimiento para lograr una mejoría más rápida del paciente. Está comprobado. De hecho, en los últimos años se ha vuelto obligatoria en muchas partes del mundo. Por ejemplo, desde el año 2015, es obligación la presencia de personas especializadas en el arte de clown en todos los hospitales de la provincia de Buenos Aires, y es entendida como "medicina complementaria con el fin de llevar alegría a niños enfermos internados en hospitales, sus familias y al personal médico y no médico". Situaciones similares se dieron y se siguen dando en el resto del mundo, especialmente Europa, Estados Unidos e Israel. Es una medicina complementaria en expansión.

Amnon Raviv, médico israelí con décadas de ejercicio en el área y el primero en el mundo en obtener un Phd en medical clowning (Universidad de Haifa), profesor de la Ben Gurion University, con papers y un libro a su nombre además de conferencias y cursos al rededor del globo, se unió en el año 2006 a una compañía israelí de payasos hospitalarios, Dream Doctors Project, con base en Tel Aviv pero con intervenciones y conferencias en todo Israel y en el mundo. Dr. Raviv explica que no es posible curar el cuerpo sin curar el alma: “muchos estudios indican que las intervenciones de los payasos medicinales reducen la ansiedad y el estrés en el paciente – niños y adultos – y por lo tanto, permite lidiar mejor con la enfermedad y sus consecuencias. Sabemos que la risa genera la secreción de hormonas llamadas endorfinas, que fortalecen al sistema inmune. La conexión especial que se genera entre el payaso y el paciente los refuerza, a ellos y a sus familias”. Es por esto que Raviv enseña, en sus clases en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ben Gurión, a integrar el arte del clown a más de 40 tipos de procedimientos médicos y cómo tratar con el paciente y su familia.

En Uruguay aún queda un largo camino por recorrer. Todavía no contamos con grandes referentes ni todos nuestros hospitales cuentan con personas especializadas en el medical clowning. Sapatina está construyendo, de la mano de Sofi y sus compañeros, un trayecto nuevo, innovador entre nosotros. Con ellos, con su trabajo, tenemos la posibilidad de cambiar la historia y dar un giro para que cada vez más pacientes, sus familias y el entorno todo del hospital pueda tener más risas y menos estrés. Sapatina Payasos es, antes que nada, un proyecto profundamente humanista y solidario, que sin pedir nada a cambio entrega afecto y compañía desde lo más profundo de la condición humana, el amor al prójimo.

Gracias a Premio Destacados, premio anual que entrega Canal 12 a los cuatro uruguayos cuyo proyecto social sea seleccionado por el Jurado de Honor y luego involucra al público permitiendo votar para elegir a uno de ellos para recibir un apoyo económico para lograr su sueño, tanto a nivel nacional como en el exterior, podemos tender un nuevo puente de la mano del proyecto Sapatina, fundado por Sofía Dulcini y Aline Bez, ex bogrot de tnuot noar que continuaron con su activismo tnuatí en la sociedad uruguaya. Sapatina es un proyecto que inicialmente contaba con dos payasas, Sapata y Tina, especializadas en hospitales oncológicos con poblaciones infantiles. El proyecto creció y hoy son 6 payasos que de manera voluntaria visitan 2 veces por semana el hospital y siguen de cerca las evoluciones de los pacientes. En caso de ganar, Sapatina recibiría una importante ayuda económica que le permitiría expandirse dentro de las fronteras nacionales y llegar a más hospitales, más familias y más niños que precisan reír.

El proyecto Sapatina es uno de los cuatro finalistas. El jurado de honor seleccionó, entre más de 400 postulados, a otros tres proyectos de igual importancia, solidaridad y alcance: Merendero Charly Quaglia de Canelones, Asociación Down Durazno y Resistiré ONG de Maldonado, enfocado en la prevención del suicidio. Los cuatro hacen honor a la condición humana, a esa que nos dignifica frente a la cultura del fast food y los shoppings, reubicando los valores, poniendo la prioridad en las personas.

Aquí el link para ver la historia de Sofía Dulcini y el Proyecto Sapatina. https://www.youtube.com/watch?v=ueFgzJwoxsk&t=7s

En esta historia, nuestra tarea es ingresar a https://premiodestacados.com/destacado/108 y votar por Sapatina. Entre todos podemos transformar los hospitales y acelerar la recuperación de niños diagnosticados con tan cruel enfermedad.

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