Una vida sin miedo, sin odio
por Ernesto Kreimerman, Presidente C.C.I.U.

 

 

En su último discurso, Itzjak Rabin sentenciaba que el camino hacia la paz “es un camino lleno de dificultades y dolor. Para Israel, no hay camino sin dolor, pero el camino de la paz es preferible al camino de la guerra”. Murió asesinado el 4 de noviembre de 1995 en Tel Aviv por un judío de extrema derecha; un magnicidio para la historia del pueblo judío. Lo cierto es que el asesinato de Rabin interrumpe un proceso fermental de la historia de Israel, de la construcción de la paz. Sin embargo, ese tránsito hacia la paz, hacia la reafirmación de la consolidación del Estado de Israel no se habrá de detener.

 

A diez años de aquella noche de noviembre, las palabras del último discurso de Rabin parecen haber sido pronunciadas ayer, nada más. “No hay camino sin dolor” aseguraba minutos antes que le asesinaran. “No hay camino sin dolor”, se puede afirmar hoy en medio de otro proceso que se ha abierto a partir de la inédita resolución de la desconexión de Gaza. Un nuevo intento que ha mostrado a la sociedad israelí debatiendo intensamente acerca de cuál es el camino hacia la convivencia pacífica con sus vecinos, al mismo tiempo que ha asumido las resoluciones de sus instituciones democráticas.

 

¿Pero qué rescatamos de Itzjak Rabin a diez años de su muerte? ¿Cuál es el legado que nos deja?

 

Visto en perspectiva, y comprometidos con la coyuntura, podríamos anotar, por lo menos, tres elementos de recordación de la vida y lucha de Rabin. El primero, y si se quiere, más directo, es el personal: es la conjugación en primera persona de Itzjak Rabin como hombre, como soldado, como estadista. Una segunda visión, es el significado de su asesinato: hay que darle dimensión histórica, tratar de asimilarlo, entenderlo, enfrentar la tragedia del crimen, su trasfondo y en especial sus implicancias para la sociedad israelí. Se trata de analizar el significado del asesinato de un judío por otro judío, y en particular, del asesinato de un líder, de un primer ministro. En ese contexto, ésta realidad nueva, sin duda fermentada aquella noche en la que la sociedad israelí asistiría, perpleja, a un modo inaceptable para resolver controversias. Aquella noche explica, en buena medida, la serenidad y madurez democrática con la que se vivió la desconexión de Gaza. Una tercera perspectiva, si se quiere, más fuerte y actual, lo constituye el legado de paz de Itzjak Rabin, que admito es el que más quiero destacar en estas circunstancias.

 

Al cumplirse una década del magnicidio, hay una coyuntura nueva, una esperanza revitalizada y desesperada de que hay que construir y reconstruir, cuantas veces sea necesario, los caminos hacia la paz. Incluso, que hay que ayudar a la contraparte a madurar las condiciones que faciliten el tránsito hacia una negociación  responsable y efectiva, con resultados tangibles y ejecutables. El proceso de paz, ayer y hoy, no era ni es un fin en sí mismo; sino un proceso que debe conducir a la constitución de fronteras seguras y definitivas, incluyendo la instalación de un estado palestino democrático.

 

El legado de Itzjak es amplio, rico y dinamizador del espíritu judío. Es, además, un canto al esfuerzo, a la lucha, a la búsqueda constante de la superación personal y colectiva. Y es, fundamentalmente, un canto a la paz. Me quedo con estas palabras suyas, que aún nos convocan a la tarea por hacer: Intentaremos iluminar un nuevo horizonte en el que haya una vida sin miedo, sin odio, sin ojos de niños temerosos; una vida en la que construyamos una casa, plantemos una vid y vivamos hasta la vejez, cada uno junto a su vecino"”.

 

 

 

ITZJAK RABIN
1922 - 1995

Primer Ministro de Israel 1974-1977 y 1992-1995

Itzjak Rabín – jefe del Estado Mayor de las FDI, diplomático y quinto Primer Ministro del Estado de Israel – nació en Jerusalén en 1922, hijo de una familia de fervorosos sionistas laboristas.

Rabín finalizó sus estudios en la escuela secundaria con distinción en la Escuela Agrícola Kaduri y entonces se unió al Palmaj – la fuerza de choque de elite de la organización de defensa clandestina Haganá.

Se distinguió como líder militar desde temprano, durante sus siete años de servicio en el Palmaj. Después del desmantelamiento de esta fuerza con el establecimiento del Estado de Israel, Rabín se lanzó a una carrera militar en las FDI que se prolongó por dos décadas.

Alcanzando el rango de general de división a los 32 años de edad, Rabín instituyó la doctrina de entrenamiento de las FDI y el estilo de liderazgo que pasó a ser conocido como la orden de "¡síganme!". En 1962 fue designado jefe del Estado Mayor y promovido al rango de teniente general. Desarrolló la doctrina de combate de las FDI – basada en el movimiento y la sorpresa – que se empleó durante la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando la consecución de la supremacía en el aire y el despliegue masivo de las fuerzas blindadas condujeron a la famosa victoria militar. En enero de 1968, después de 26 años de uniforme, Rabín se dio de baja de las FDI.

Fue nombrado embajador en los Estados Unidos en 1968. Durante cinco años en Washington luchó por consolidar las relaciones bilaterales y jugó un importante papel en la promoción de la "cooperación estratégica" con los Estados Unidos, que llevó a la masiva ayuda militar estadounidense a Israel.

Rabín regresó a Israel en 1973, antes de la Guerra de Yom Kipur. Pasó a ser miembro activo del partido Laborista; fue elegido miembro de la Knéset en las elecciones generales de diciembre de 1973 y fue investido ministro del Trabajo en el gobierno formado por Golda Meir en marzo de 1974. Este gobierno renunció poco después, y el 2 de junio de 1974 la Knéset dio su voto de confianza a un nuevo gobierno formado por Itzjak Rabín.

Itzjak Rabín, el Primer Ministro nacido en Israel, manifestó un estilo de liderazgo que era franco, directo y a veces llano hasta el punto de parecer rudo. No sólo tuvo que hacer frente a la necesidad de rehabilitar las FDI, solucionar problemas sociales y mejorar la economía del país, sino debió también reconstruir la confianza pública en el liderazgo militar y el político. Esta tarea se vio complicada por escándalos internos, una creciente intranquilidad industrial y rivalidades personales dentro del gabinete. En 1975, Rabín concluyó el Acuerdo Interino con Egipto, que condujo a la retirada israelí del Canal de Suez a cambio del libre tránsito de la navegación israelí por él. Como resultado de este acuerdo, se firmó el primer Memorándum de Entendimiento entre el gobierno de Israel y los Estados Unidos, asegurando el apoyo estadounidense a los intereses israelíes en la escena internacional, y una renovada ayuda de ese país.

En julio de 1976, el gobierno encabezado por Itzjak Rabín ordenó la "Operación Entebbe" para el rescate de los pasajeros de Air France secuestrados por terroristas y conducido a Uganda. En esta osada operación, a miles de kilómetros de distancia de casa, los rehenes fueron liberados y transportados ilesos a Israel. El comandante de la operación, teniente coronel Yonatán Netaniahu, resultó muerto en el combate en el aeropuerto de Entebbe.

Un voto de desconfianza derrocó al gobierno de Rabín, adelantando las elecciones. Fue nombrado para encabezar al Laborismo en las elecciones, mas al conocerse la existencia de una cuenta bancaria de su esposa en EE.UU. – una violación de las regulaciones de moneda extranjera – impulsó a Rabín a renunciar al liderazgo del partido antes de las elecciones de 1977, que trajeron al líder de la oposición, Menajem Beguin, a ocupar el cargo.

Durante las siguientes dos décadas, Rabín fue miembro de la Knéset. Durante seis años (1984-1990), fue ministro de Defensa en dos gobiernos de unidad nacional, elaborando las disposiciones de seguridad en la frontera israelo-libanesa que permitieron a las tropas israelíes retirarse a una estrecha zona de seguridad. Rabín guió también la respuesta inicial del país a la intifada. Desde marzo de 1990 a junio de 1992, Rabín se desempeñó nuevamente como parlamentario de la oposición.

En febrero de 1992 el partido Laborista llevó a cabo sus primeras elecciones primarias: Rabín fue electo presidente del partido y, después de la victoria electoral de 1992, comenzó su segundo período como Primer Ministro y ministro de Defensa.

El segundo período de Rabín como Primer Ministro estuvo marcado por dos acontecimientos históricos – los Acuerdos de Oslo con los palestinos y el Tratado de Paz con Jordania. Trabajando estrechamente con Shimón Peres, el ministro de Relaciones Exteriores y quien fuera durante mucho tiempo su rival, planificó y guió las negociaciones sobre la Declaración de Principios firmada con la OLP en la Casa Blanca en septiembre de 1993. Esto adjudicó a Rabín, Peres y Arafat el Premio Nobel de la Paz 1994 e inició las negociaciones con los palestinos sobre la autonomía en Gaza y algunas áreas de Judea y Samaria, y sobre el establecimiento de una Autoridad Palestina. Luego, en octubre de 1994, se firmó un Tratado de Paz con el Reino de Jordania. Esto estimuló el desarrollo de relaciones con otros países árabes en Noráfrica y el Golfo Pérsico.

El 4 de noviembre de 1995, al retirarse de una asamblea de masas por la paz, bajo el lema de "Sí a la paz, no a la violencia", Itzjak Rabín fue asesinado por un judío de la extrema derecha. Tenía 73 años el día de su muerte, fue sepultado ante una nación estremecida y doliente, en un funeral oficial en el Monte Herzl de Jerusalén, al que asistieron líderes de todo el mundo.

 

 

 

 

 

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