Refiriéndose a la decisión de la Facultad de Humanidades de solicitar la cancelación del convenio entre la Universidad de Tel Aviv y Udelar, Alejandro Grobert sostiene que ciertas campañas internacionales contra Israel responden más a intereses ideológicos y selectividad política que a una defensa universal de los derechos humanos. Advierte sobre el uso del discurso humanitario como herramienta de presión y exclusión en ámbitos académicos, culturales y diplomáticos. Crédito foto: Ignacio Sánchez