Pilar Rahola denuncia lo que considera una campaña de persecución y deslegitimación en su contra por su defensa pública de Israel. A través de un alegato que evoca el célebre "J'accuse", reivindica su derecho a expresar sus convicciones y advierte sobre los riesgos que, a su juicio, entrañan la censura, el odio y la criminalización de determinadas opiniones en el debate público.