La historia de Simona Mohamsson, ministra de Educación de Suecia y de origen palestino, se convirtió en un poderoso símbolo frente al avance del antisemitismo en Europa. Su decisión de lucir una Estrella de David en público, en solidaridad con los judíos que ya no se atreven a hacerlo, revela hasta qué punto el odio antisemita ha ganado espacio y también cómo quienes lo enfrentan pueden convertirse en blanco de ataques, incluso cuando comparten parte de la identidad de quienes dicen defender.